Las últimas imágenes que hemos tenido del rey Felipe han sido con la cara quemada por el sol cuando ha ido a esquiar a la nieve sin la protección adecuada. Mejillas rojas, marca de las gafas, imagen grotesca para un monarca, constatando más qué hace en su tiempo libre que qué hace cuando trabaja. "Felipe VI ha aparecido este lunes con el rostro quemado por el sol en un acto en el que, antes de comenzar su discurso, ha pedido disculpas por su aspecto: 'Esto es lo que ocurre cuando uno no se protege adecuadamente'. Estas palabras, en su discurso de inauguración de la quinta edición de 'Wake Up, Spain!', han sido seguidas por las risas de los asistentes a este foro organizado por 'El Español', Invertia y Disruptores en Casa América, en Madrid", decían en la agencia Efe.


Felipe ha estado este fin de semana (y lleva ya unos cuantos) en el Pirineo aragonés, en la estación de Formigal, y así le ha quedado la cara. Dónde no lo veremos, ni con la cara quemada ni de otra manera, será en la graduación de su hija pequeña. Sofía acaba el bachillerato en el internado de Gales y todo y que no estará sola como la una, sí que contará con pocos miembros de su familia que asistan en directo aquel día: Letizia y para de contar. Felipe estará en Ecuador y su hermana Leonor continuará a bordo del buque-escuela Juan Sebastián Elcano siguiendo surcando los mares encima de las aguas del océano. La princesa, que es noticia más por lo que hace cuando baja del barco (salir de fiesta con el novio, beber cerveza, fotos comprometidas en bikini esperando a ser publicadas...) que con respecto a cubierta, está encantada de la vida con su formación militar, cosa que su hermana Sofía ya ha dicho que no piensa hacer.

La pequeña de las niñas Borbón se quiere desmarcar así de su hermana mayor y heredera al trono. Ella no tiene que hacer lo mismo que la princesa, ella no tiene que tener la formación que sí tiene que seguir Leonor para cuando algún día, chi lo sa, se convierta en la reina de España. Todo parece ser que será así, aunque todavía queda mucho (y ya veremos entonces si todavía habrá monarquía en España) para que su padre Felipe se jubile de su puesto de trabajo. Veremos qué pasa cuando el monarca cuelgue las botas, o en este caso, la corona, y la coloque encima de la cabeza de su hija mayor. Sobre esta cuestión, sin embargo, una revista alemana ha creado mal rollo en palacio. Una amenaza de qué puede pasar. La revista 'Stern' ha publicado un amplio reportaje sobre la figura de la heredera, diciendo de ella que es "diferente" y que a pesar de que "Las actividades de un adolescente pocas veces merecen ser comentadas o escritas, esta joven de 19 años, que aparece constantemente en los titulares y es seguida con atención no solo en Internet, no es una persona común. Para todos los que no son baby boomers: ella es diferente de los mortales normales".

Atención a la advertencia de la publicación, de la cual se ha hecho eco el Hufington Post: "en teoría, Leonor podría ser derribada por un hermano menor en cualquier momento, porque la sucesión al trono en España todavía favorece a los descendientes hombres", subrayando, eso sí, una evidencia, que "sus padres ya tienen más de 50 años", y la cosa no parece demasiado posible, no creemos que haya ningún desliz. Una Leonor que en teoría, está tan tranquila (o no, según cómo se mire) y consciente de que no habrá quien le quite el sitio cuando llegue el momento, y que "desde su nacimiento en octubre del 2005, cada parpadeo suyo ha sido documentado, reportado y comentado".