El Palacio de Buckingham se ha visto sumido en un ambiente triste y melancólico en los últimos años. Desde la muerte del Isabel II, las malas noticias no han abandonado a la familia real británica. Primero fue Kate Middleton, cuando fue diagnosticada de cáncer. Y posteriormente el rey Carlos III ha seguido el mismo camino. La diferencia es que, mientras Kate se encuentra en plena recuperación, al monarca le han comunicado los médicos que no le queda más de un año de vida.
Aunque la Casa Real ha mantenido un hermetismo absoluto, las recientes revisiones médicas han obligado al monarca a enfrentar la realidad. Y en este contexto, no quiere dejar nada pendiente.
Carlos III quiere reconciliarse con el príncipe Harry
Una de las cosas que más preocupado le tiene es su relación con el príncipe Harry. Desde que él y su esposa, Meghan Markle, abandonaron sus deberes reales en 2020, la relación entre el duque de Sussex y la familia real se ha deteriorado considerablemente. Declaraciones explosivas, un documental en Netflix y la publicación de la autobiografía ‘Spare’ han erosionado aún más los lazos entre los hermanos y su padre. Sin embargo, el diagnóstico de Carlos III ha cambiado sus prioridades, y su último deseo es reconciliarse con Harry antes de que sea demasiado tarde.
Carlos III pide ayuda a su hijo Guillermo
Fuentes cercanas al monarca aseguran que ha expresado abiertamente su intención de reencontrarse con su hijo menor. La pregunta es si Harry estará dispuesto a dar ese paso. Hasta ahora, el contacto entre ambos ha sido mínimo y tenso, con pocas señales de acercamiento. No obstante, sin más de un año de vida, considera que podría hacer que el duque de Sussex reconsidere su postura y regrese al Reino Unido.
Un asunto para el que necesita la ayuda de su familia, especialmente la del príncipe Guillermo. En un encuentro privado, el rey decidió comunicarle a su hijo mayor, el príncipe Guillermo, la gravedad de su estado y el poco tiempo que le queda para que le ayude a suavizar las cosas con Harry.
El problema en la ecuación no es solo el distanciamiento entre padre e hijo, sino la presencia de Meghan Markle. La actriz acabó muy mal con la monarquía británica y ha dejado claro por activa y por pasiva que no quiere saber nada de la familia de su esposo. Ella es quien más presiona a Harry para evitar un acercamiento que, para Meghan, sería como volver a una casilla de salida que le aterra. Bajo ningún concepto quiere tener algo que ver con Carlos III, Camila Parker Bowles y compañía. Y mucho menos que lo tengan sus hijos, Archie y Lilibet.