La salud del rey Carlos III atraviesa su momento más crítico. A sus 76 años, el monarca enfrenta no solo la batalla contra el cáncer que amenaza su vida, sino también una desgarradora realidad: el distanciamiento con sus nietos, Archie y Lilibet, a quienes apenas ha visto desde que nacieron. Ahora, consciente de que el tiempo no está de su lado, el rey habría hecho una petición desesperada a su hijo, el príncipe Harry: traer a los pequeños a Londres antes de que sea demasiado tarde.
Desde que Harry y Meghan Markle decidieron abandonar la Casa Real y establecerse en Montecito, California, las oportunidades de Carlos III de compartir con sus nietos han sido casi nulas. Meghan ha dejado claro que considera la vida en el Palacio de Buckingham como tóxica y dañina, razón por la cual ha mantenido a Archie y Lilibet alejados de la realeza británica. Fuentes cercanas al monarca aseguran que esta situación le genera una profunda tristeza. La posibilidad de partir sin haber creado un vínculo con los pequeños es algo que lo atormenta. Por eso, en sus más recientes conversaciones con Harry, el rey habría sido claro: necesita ver a sus nietos antes de que su enfermedad lo venza.
Harry, entre la espada y la pared: ¿cumplirá el último deseo de su padre?
La petición de Carlos III coloca a Harry en una situación complicada. Por un lado, su lealtad a Meghan y su deseo de proteger a sus hijos del ambiente que considera perjudicial. Por otro, la urgencia de su padre y el deseo de no quedar marcado por el remordimiento de negarle este último anhelo. Mientras tanto, el estado de salud del monarca se ha convertido en un tema de preocupación creciente. Carlos III ha sido visto visiblemente más frágil, y según expertos en realeza como Phil Dampier, el soberano debería reducir drásticamente su carga laboral. “El rey siempre ha trabajado duro y es famoso por trasnochar e incluso quedarse dormido en su escritorio trabajando muchas horas", afirmó Dampier en declaraciones a ‘The Sun’ tras el reciente ingreso del monarca ahora en la London Clinic.
De hecho, Concha Calleja afirmó en el programa 'Fiesta' que, “Palacio intenta calmar la gravedad que tiene el asunto. (…) Carlos III llevaba dos semanas sin ir al hospital para recibir su tratamiento”. Y agregó: “Lo que llega de Palacio siempre es algo que dicen para calmar y para no decir las cosas como son. Él cree en esas terapias. El cáncer no ha remitido y tiene que seguir con el tratamiento de quimioterapia”.
Meghan Markle: la gran barrera para el reencuentro familiar
Si hay alguien que podría frustrar el deseo de Carlos III, es Meghan Markle. Fuentes cercanas a la duquesa de Sussex aseguran que ella sigue firme en su decisión de mantener a sus hijos al margen de la monarquía. A esto se suma el hecho de que Harry y su familia han limitado sus visitas al Reino Unido. En cada oportunidad que han tenido para regresar, los pequeños han permanecido en Estados Unidos, lo que evidencia el muro infranqueable que Meghan ha construido entre sus hijos y la Familia Real. Sin embargo, con la salud del monarca pendiendo de un hilo, la presión sobre Harry aumenta. De negarse a viajar con sus hijos, podría cargar con la culpa de haber privado a su padre del que podría ser su último gran deseo antes de partir.