Lo que prometía ser una experiencia formativa única para la princesa Leonor a bordo del Juan Sebastián Elcano se ha convertido en una lucha constante contra las adversidades. La heredera al trono, que inició esta travesía como parte de su adiestramiento militar, se está enfrentando a graves dificultades que han puesto en alerta tanto a sus compañeros como al equipo médico de la embarcación.
Desde el comienzo del viaje, Leonor ha sufrido un fuerte deterioro físico debido a la cinetosis, una afección que provoca mareos, náuseas y vómitos. Aunque los médicos del barco han intentado controlarlo con biodramina, la falta de adaptación a la vida en alta mar ha hecho que los síntomas persistan. Las largas jornadas de navegación y el continuo balanceo del barco han convertido su estancia en el buque en un auténtico reto, obligándola a pasar largos periodos en su camarote sin poder realizar sus actividades con normalidad.

La princesa Leonor no logra adaptarse a la vida en alta mar
Pero los problemas no terminan ahí. Leonor ha desarrollado trastornos digestivos que han agravado aún más su malestar. La travesía entre Tenerife y Brasil, un tramo de 21 días sin tocar tierra firme, fue particularmente difícil. Mientras algunos compañeros con más experiencia en navegación lograban sobrellevar las condiciones sin dificultad, la princesa ha sufrido un desgaste notable, algo que ha generado preocupación entre la tripulación.
El empeoramiento de su estado se ha visto acentuado por las condiciones climáticas adversas de los últimos días. La travesía por zonas de aguas turbulentas ha hecho que su agotamiento se intensifique, hasta el punto de que ha sido eximida de las guardias nocturnas para evitar un mayor deterioro. El equipo médico sigue de cerca su evolución, consciente de que su estado requiere atención constante.
La princesa Leonor, afectada por sus fotos en bikini
Pero el impacto físico no es el único motivo de preocupación. La reciente publicación de fotografías de Leonor en bikini por la revista ‘Diez Minutos’ ha tenido un fuerte impacto emocional en la heredera. La noticia ha llegado hasta el barco y la repercusión mediática ha sido devastadora para ella. La presión que enfrenta por su imagen pública, sumada al desgaste físico que ya arrastraba, ha provocado una crisis emocional significativa.

Según han relatado algunos de sus compañeros a sus familias, Leonor ha dejado de comer en los últimos días. La tensión y la angustia le han provocado un bloqueo emocional que ha afectado su estado anímico y su salud general. Esta situación ha encendido las alarmas en el barco y en Zarzuela, donde ya se plantean las posibles medidas a tomar en caso de que su estado no mejore.