Lo que comenzó como una experiencia única en la formación militar de la princesa Leonor se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia. A bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, la heredera al trono ha tenido que enfrentarse a una serie de problemas que han puesto en riesgo su bienestar. Desde el inicio de la travesía, su estado de salud ha ido deteriorándose, hasta el punto de que el equipo médico del barco ha tenido que intervenir en varias ocasiones debido a la gravedad de la situación.

El pasado 11 de enero, el Juan Sebastián Elcano zarpó desde Cádiz con una misión clara: recorrer 17.000 millas a lo largo de ocho países como parte del adiestramiento de los cadetes. Para Leonor, esta travesía representaba una oportunidad excepcional para continuar su formación militar, siguiendo los pasos de su padre, Felipe VI, y su abuelo, Juan Carlos I. Sin embargo, la falta de experiencia previa en navegación le ha pasado factura, convirtiendo el viaje en un auténtico desafío físico y emocional.

Elionor a l'Uruguai
Leonor en Uruguay

Los problemas de Leonor en el Juan Sebastián Elcano no cesan

Uno de los principales problemas a los que se ha enfrentado la princesa es la cinetosis, una afección que provoca mareos, náuseas y vómitos. El continuo movimiento del barco, sumado a la falta de adaptación de su organismo, ha provocado que Leonor sufra constantes recaídas. Aunque el equipo médico le administró biodramina para aliviar los síntomas, sus problemas de salud no han cesado, obligándola a confinarse en su camarote en repetidas ocasiones.

Además de la cinetosis, la heredera ha experimentado problemas digestivos que han agravado aún más su estado. El paso por el Atlántico, especialmente durante los 21 días sin tocar tierra firme entre Tenerife y Brasil, ha resultado especialmente duro para ella. A diferencia de algunos de sus compañeros, que ya contaban con experiencia previa en regatas y navegación, Leonor ha tenido que enfrentarse a este reto sin una preparación adecuada, lo que ha dificultado enormemente su adaptación a la vida a bordo.

Elionor en el Juan Sebastián Elcano
Leonor en el Juan Sebastián Elcano

El equipo médico del Elcano no pierde de vista a la princesa Leonor

La situación ha empeorado en los últimos días debido a las fuertes condiciones marítimas. La nave ha estado atravesando una zona de aguas revueltas, lo que ha supuesto un nuevo golpe para la princesa. La combinación de agotamiento, malestar y falta de descanso ha hecho que su estado se deteriore aún más.

El equipo sanitario ha optado por mantenerla bajo observación constante y, en algunos momentos, confinada en su camarote para evitar nuevos percances. Además, ha sido liberada de las guardias nocturnas, las más peligrosas. A pesar de su esfuerzo por superar la adversidad, la adaptación a la vida en alta mar está resultando más complicada de lo esperado.