Se supone, se da por hecho, que la gente encargada de proteger y controlar todo lo que pasa en torno a los reyes, son gente preparadísima, concentradísima, responsable y estricta con su manera de hacer. No se valen concesiones ni salidas de tono que les puedan distraer de la función para la cual están contratados, y más, cuando hablamos de cuestiones de seguridad, de riesgo y de integridad física de los monarcas. Así que imaginen qué pasaría en España, cómo se pondría Letizia (que además, detesta el alcohol y le tiene pánico a las drogas) si en Zarzuela pasara una cosa similar a lo que pasa en otra casa real europea, en Dinamarca.

La familia real danesa, de un tiempo a esta parte, vive rodeada de polémica. Entre el escándalo de la relación especial de Federico con Genoveva Casanova, entre el malestar en el matrimonio formado por Federico y Mary Donaldson, entre las fuertes críticas por el enorme gasto de dinero que ha hecho en su primer año de reinado al frente de la Corona, ahora hay que añadir otra polémica que tiene a los daneses alborotados. Y que tiene que ver con su equipo de seguridad. Si la popularidad del monarca ya estaba en entredicho, ahora, todavía más. ¿No quieres caldo? Pues toma dos tazas. Pero no hablamos precisamente de caldo, sino de otro líquido de más graduación alcohólica.. y todavía sustancias más peligrosas. Y es que tal como ha publicado el medio 'Dana Press', y recoge la revista Lecturas, diferentes miembros de la guardia real habrían sido acusados de trabajar ni más ni menos que bajo los efectos de las drogas. "Detrás de los icónicos uniformes de se esconde una cultura juvenil que se ha salido de control, las fiestas, el alcohol y las drogas eufóricas son un cóctel peligroso cuando se combinan con armas cargadas".

La cosa va a más y es más seria todavía, ya que todo parece indicar que hay un vídeo, unas imágenes (que están en posesión de la TV2 danesa) donde se ve perfectamente a uno de los miembros del equipo de seguridad de Federico "inhalando cocaína sobre el sable en el cuartel de la guardia real". Al saberse de este nuevo escándalo, al hacerse público, los daneses han estallado pidiendo explicaciones y drásticas sanciones que todavía no se han producido. Y todavía más indignación porque todo apunta a que no habrá ninguna expulsión inmediata de estos guardias y que la cosa quedará en una sanción económica. Un comportamiento indigno que hace preguntarse a muchos qué seguridad pueden ofrecer a los reyes, poniendo en duda la capacidad de este grupo de proteger la vida de los miembros de la familia real danesa.

No es la primera vez que la familia real danesa vive una situación como esta. Hace solo cinco años, en el 2020, en el palacio danés se vivió otra situación lamentable, cuando se aseguró que tres hombres de la Guardia Real estaban trabajando bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Después de toda una serie de pruebas toxicológicas en todo el equipo, se destapó los hechos, han pasado cinco años desde entonces y la casa real danesa mantuvo un silencio sepulcral y miserable sobre esta cuestión, sin dar ninguna explicación al respecto. ¿Harán ahora lo mismo? De momento, todo parece ser que sí. Es más, Federico no solo calla al respecto, sino que además, sigue con su agenda con aparente tranquilidad, inaugurando laboratorios en la localidad de Vordingborg, donde se ha mostrado, durante la visita, muy alegre y participativo, plantando, incluso dos árboles, mientras los que en lugar de plantar árboles, se los fumarían, es decir, alguno de sus miembros de seguridad, se van de rositas...

¿Qué tendrá que pasar para que hablen claro y pidan responsabilidades y se tomen las acciones oportunas?