La vida de Felipe VI no es sencilla. El deber se antepone al querer. El monarca debe mirar primero de todo por la corona. Su familia es secundaria. Dos de los momentos más dolorosos los vivió cuando tuvo que separarse de ella. Obligó a abdicar a Juan Carlos I y retiró las funciones a toda la familia. En 2020 también se vio en la obligación de exiliar a su padre, una de las mayores humillaciones a las que se puede someter a un monarca. No podía permitir que enturbiase con sus polémicas la imagen de la institución.

Por este motivo, Juan Carlos I continúa residiendo en Abu Dabi y se espera que lo haga para siempre. Ya han pasado cinco años desde aquel agosto de 2020 en plena pandemia, y aunque ahora viaja con total naturalidad y libertad por todo el mundo, no se quedará nunca más de forma permanente en España, es algo que su hijo ya habría decidido, y no atiende a las razones de las infantas Elena y Cristina.

Juan Carlos y familia en su 87 cumpleaños ¡HOLA!
Juan Carlos y familia en su 87 cumpleaños / ¡HOLA!

Sus hijas son las que más visitan al emérito en los Emiratos Árabes. Han viajado más de 60 veces en estos cinco años, y poco a poco han visto como la salud de su padre va menguando fruto de la avanzada edad. El pasado 5 de enero cumplió 87 años y su estado anímico se resiente.

Juan Carlos I acabará sus días en una silla de ruedas y solo 

Juan Carlos I ha recibido una de las peores noticias por parte de sus médicos de confianza. Según los especialistas que le tratan, terminará sus días en una silla de ruedas, su peor pesadilla. No quiere verse como un rey derrotado, lo ha tenido todo y a la vez lo ha perdido. Ya no queda nada de aquel monarca todopoderoso y que gozaba de la inviolabilidad

El emérito siempre ha arrastrado problemas de movilidad, en la última década se ha sometido a más de una decena de operaciones en rodillas y cadera, sin mucho éxito. Últimamente realizaba un tratamiento de medicina regenerativa, pero ya no surte efecto. Su artritis está muy avanzada, y prácticamente ya no tiene movilidad en su pierna izquierda. De hecho, ya no va a poder participar más en las regatas. Se está adaptando el Bribón para que por lo menos pueda ir sentado de forma cómoda.

Felipe VI siente mucho dolor de ver a su padre de esta forma, y mucho más de no poder tenerle cerca. Pero sabe perfectamente que no puede quedarse en Zarzuela ni en Madrid. Morirá solo, a miles de kilómetros de su país, y ni tan siquiera tendrá un funeral de Estado, es probable que tampoco sea enterrado en la cripta real con sus padres por falta de espacio.

Juan Carlos con bastón y gafas de sol / GTRES
Juan Carlos con bastón y gafas de sol / GTRES