Iñaki Urdangarin visitó la semana pasada a Pablo en uno de sus partidos de balonmano con el Granollers CB, es algo que suele hacer muy a menudo. El exjugador de balonmano es uno de los pilares más importantes para el joven, siempre ha querido ser como él en el terreno deportivo. La pareja de Ainhoa Armentia fue uno de los mejores jugadores de la década de los 90 con el FC Barcelona de balonmano.

Cuando Iñaki se casó con Cristina se retiró del balonmano, pero siempre estuvo muy vinculado y Pablo se había interesado mucho por este deporte desde pequeño. Compartió muchos momentos jugando con su padre. El sueño del joven es llegar a ser uno de los mejores jugadores en esta disciplina, aunque parece que por mucho esfuerzo que le pone no lo está consiguiendo.
Pablo Urdangarin dio sus primeros pasos en el FC Barcelona, como su padre. Pero no logró destacar, había muchas figuras que le hacían sombra. Así que decidió abandonar y fichó por un equipo a priori inferior. Se trata del Granollers CB. Allí son todos un equipo, pero es cierto que la figura de Pablo genera un gran interés. No obstante, no recibe ninguna oferta de otro equipo, ni tan siquiera de la selección española, otro de sus sueños para continuar aprendiendo y hacerse un hueco en este deporte.
Iñaki Urdangarin ayuda a su hijo Pablo a conseguir su sueño
Por alguna extraña razón Pablo es apartado de todas las listas. Es bueno en este deporte, tiene una larga trayectoria y experiencia detrás y el apoyo mediático, sin embargo su teléfono no suena, algo que le frustra bastante. La pareja de Johanna Zott ha creído que hay alguien detrás de su mala suerte, una especie de mano negra. Iñaki Urdangarin también está más que convencido, y sabe quien podría ser esa mano negra.
A Letizia y Felipe VI no les conviene que Pablo Urdangarin destaque en el balonmano. Hay una ley no escrita en la corona, ningún miembro de los Borbón puede ponerse en el foco mediático, siempre tiene que ser discreto, aunque Victoria Federica se saltó esa norma. Parece que Pablo Urdangarin no puede hacerlo.
Iñaki Urdangarin ha hablado seriamente con Juan Carlos I, con quien tiene trato a día de hoy porque con el resto de la familia no se habla, y le ha amenazado con contar muchas cosas si a Pablo no se le da una oportunidad. Ya no depende tanto del emérito, no tiene ni voz ni voto. Él estaría muy orgulloso de ver a su nieto destacar en el balonmano, pero Felipe VI y Letizia no tanto.
