La infanta Elena ha heredado muchas costumbres de su madre. Es mucho más afín a Juan Carlos I, pero hay que reconocer que en el carácter es mucho más parecida a su madre. De carácter fuerte, religiosa y tradicional. Tiene las costumbres muy arraigadas. Elena de Borbón comparte planes con la emérita. Cada año se las puede ver juntas en el mercadillo solidario que se organiza en Madrid. No es la primera vez que Elena se va de compras. Siempre ha optado por la discreción, pero también ha viajado muchas veces a Londres con la excusa de visitar a su difunto tío Constantino de Grecia. Pero realmente era para hacer alguna que otra compra.

Hace años que se sabe que la infanta Elena es adicta a las compras, y no precisamente de ropa o bolsos, ni de joyas, sino de productos inservibles. Uno de los repartidores que más la visita es Amazon. Compra mucho por internet, hasta el punto de saturar su casa de paquetes. Gasta una importante fortuna. Es probable que sea una de las españolas que más dinero gasta en compras por internet.
Cuando era adolescente ya tenía un grave problema con las compras compulsivas. La reina Sofía y Juan Carlos decidieron llevarla a psicólogos para luchar contra esta adicción que le hacía gastar miles de euros.
La infanta Elena es adicta a las compras compulsivas, necesita tratamiento
Era adicta a aquellos productos milagrosos que prometían bajar de peso rápidamente sin moverse del sofá. Todo compras innecesarias e inservibles. Nadie sabía en Casa Real como lograba ocultar tantos paquetes sin que los entonces reyes se percatasen de nada. Para sortear este obstáculo, contaba con la complicidad de dos cómplices: los hermanos Álvaro y Ricky Fuster. La infanta enviaba los paquetes a la dirección de la madre de los Fuster y luego los recogía allí, manteniendo así su afición en secreto.
"Año 1990, Palacio de la Zarzuela, nadie tiene la más mínima sospecha de lo que ocurrre cada noche. La adicción de doña Elena es... La teletienda. Elena repetía cada madrugada el mismo ritual, comprar casi todo lo que veía en la teletienda. Casi todo le gustaba pero su debilidad eran los productos adelgazantes. Para evitar que su familia se enterara y la metieran en una clínica de desintoxicación se buscó unos cómplices: los hermanos Fuster (amigos de la familia). Ellos eran las personas que recogían la mercancía comprada por doña Elena”, añaden desde ‘Socialité’.
Ya le dicen siempre que compra demasiado y que tendría que controlarse. Algunos le recomiendan que vuelva a ir a terapia.
