Máxima preocupación por el estado de salud de Juan Carlos I. El emérito preocupó a todos al ausentarse hace un par de fines de semana de las regatas que se celebraron en Sanxenxo. Una cita a la que nunca ha faltado hasta ahora. Estaba todo preparado para su visita, pero en el último momento canceló su asistencia sin previo aviso. Algo que sorprendió mucho ya que su avión despegó de los Emiratos Árabes, pero no aterrizó en España, sino en Ginebra. El padre de Felipe VI había programado una visita de urgencia para una pequeña intervención. En una revisión rutinaria vieron que había que cambiarle ya las pilas del marcapasos. No requirió de anestesia general y estuvo menos de una hora en quirófano. Eso sí, debido a su avanzada edad decidieron que se quedase un par de días más en el prestigioso hospital La Tour de Ginebra para hacerle algunas pruebas.

Juan Carlos I
Juan Carlos I

Juan Carlos I arrastra serios problemas de movilidad desde hace muchos años. Hace una década que se ha sometido a una decena de operaciones de rodillas y cadera sin mucho éxito. El padre de Felipe VI padece artrosis y cada vez está más avanzada. Se ha sometido a tratamientos basados en la medicina regenerativa con células madre, pero a su edad y con este problema no han funcionado. Ha sido un parche a la cruda realidad que se enfrenta ahora. El marido de la reina Sofía ha recibido el peor resultado médico. Según los traumatólogos no puede volverse a intervenir porque sería muy peligroso para su salud y la recuperación inviable. Así que no le queda más remedio que aceptar una silla de ruedas, su peor pesadilla.

Juan Carlos I se quedará en silla de ruedas hasta el fin de sus días 

Juan Carlos I ha sido un rey todopoderoso que ha gozado de la inviolabilidad y se ha creído invencible. Por ello, este resultado médico le deja hundido en una profunda tristeza. El emérito no quiere ser una persona dependiente que necesite ayuda para todo.

En el momento de su resultado médico los tres hijos volaron a Ginebra. La infanta Cristina ya estaba con él, y la infanta Elena llegó unos días antes. Felipe VI, debido a su agenda institucional, solo estuvo presente el día de la intervención y las pruebas.

El emérito está muy triste. Todavía sigue en Ginebra, están pendientes de su evolución, pero nunca le habían visto tan mal. No sale de su habitación. No quiere que nadie le vea, y menos en una silla de ruedas. Apenas come. Se temen lo peor.

Se esperaba que Juan Carlos I estuviese presente el día 12 en España, incluso el día 29 de abril para el cumpleaños de la infanta Sofía, pero no quiere que ninguna cámara le capte.

Juan Carlos I
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