Hace dos semanas que se esperaba a Juan Carlos I en España para participar en las regatas de Sanxenxo. Una cita anual a la que nunca ha faltado. Sin embargo, este mes de marzo se ausentó con todo listo para su recibimiento. Un movimiento que sorprendió a todos, ya que no se dio ninguna explicación al respecto. Parece que el motivo de su ausencia era debido a problemas de salud. Tenía programada una visita de urgencia en último momento. Su avión despegó de Abu Dabi pero no aterrizó en España, sino en Ginebra. El padre de Felipe VI tuvo que ser intervenido para cambiarse las pilas del marcapasos. Algo que se suele hacer cada ciertos años, dependiendo de muchos factores. Es una operación sencilla, de una hora de duración aproximadamente que no requiere de anestesia general.

El emérito también aprovechó para hacerse un examen de sus problemas de movilidad. Se trata en el hospital La Tour, uno de los mejores de Ginebra en traumatología y fisioterapia. Juan Carlos I tiene la pierna izquierda totalmente inmóvil debido a su artrosis. Los médicos ya le han confirmado que cada vez tendrá más dificultades para caminar y terminará sus días en una silla de ruedas sienta una persona dependiente, su peor pesadilla.
Juan Carlos I ha denunciado a Miguel Ángel Revilla
Juan Carlos I se quedó varios días en el hospital para tenerle en observación debido a su avanzada edad. Aunque una vez salió del hospital no se fue ni a España ni a Abu Dabi, se quedó unos días más en Ginebra. Pero no lo hizo en casa de la infanta Cristina, sino en la de Marta Gayá, la lujosa propiedad que le regaló el emérito hace décadas en Cologny, al lado del lago Léman. Es un agradecimiento a sus años de compañía y silencio.
Otra de las amantes de Juan Carlos I, una mujer de la que ha estado muy enamorada. De hecho, la considera su verdadera pareja. Ni la reina Sofía ni ninguna de sus otras parejas. Esta noticia ha saltado a los medios de comunicación y ha supuesto un nuevo varapalo para la imagen de la emérita. Ya no hay ninguna duda de que su marido le ha sido infiel en numerosas ocasiones y que ha aguantado una mentira. Humillada y traicionada.
Por este motivo, Felipe VI ha hablado seriamente con él y le ha castigado sin poner un pie en España. Una vez más, también le conviene. Por esa noticia, pero también por el último movimiento. Ha denunciado a Miguel Ángel Revilla mediante sus abogados privados y le pide una indemnización de 50.000 euros. Un nuevo escándalo del que la Casa Real no tenía constancia. Ha generado un nuevo terremoto en Zarzuela.
