La semana que viene se cumplen cinco meses desde que la princesa Leonor ingresó en la Academia Militar de Zaragoza para iniciar su formación en el ejército. Le esperan todavía dos años y medio por delante. Mientras que sus primeros meses en el cuartel han sido muy satisfactorios. Su adaptación ha sido muy positiva. No tanto en cuanto a las cualificaciones, pues nos cuentan que Leonor está teniendo ayudas en las maniobras, pero sí en cuanto a integrarse entre sus compañeros y compañeras. Demasiado en algunas ocasiones.
Porque cuando Leonor y otros cadetes están dentro de los muros del cuartel, su comportamiento es ejemplar. Siguen todas las órdenes a rajatabla y tratan a todos sus superiores con el máximo respeto. Pero la cosa cambia cuando llega el fin de semana o cuando tienen tiempo libre.
Siempre que pueden, Leonor y muchos de los alumnos y alumnas se desplazan al centro de Zaragoza, donde tienen a su disposición todo tipo de recreos. Y de ellos, los que más les gustan son acudir comer o cenar, principalmente a restaurantes de comida rápida, o a los locales de ocio como pubs o discotecas. Y es cierto que su comportamiento en estos lugares tampoco deja nada que desear. Los dueños de estos locales y los vecinos de la zona están encantados con los jóvenes, que saben que si dan problemas, se les acabará el chollo.

A la princesa Leonor le encanta escaparse a Zaragoza
Otra cosa es cuando toca volver al cuartel. Como suele ser habitual en estos casos, les cuesta mucho irse cuando se lo están pasando bien. Como a cualquier joven. Y ello les ha costado llegar tarde en ocasiones, incluida la princesa Leonor, con las consiguientes sanciones que conllevan estos retrasos. Leonor y otros cadetes han llegado más tarde de las 23 horas un par de veces, lo que les ha valido dos faltas graves en la Academia.
Como querían la reina Letizia y el rey Felipe, Leonor está siendo tratada como una más. Aunque a decir verdad, aunque reciba este trato y le pongan 500 faltas graves, la “condición especial” que marca la ley de la Academia para la heredera al trono, Leonor nunca será expulsada. Así las cosas, poco le importa a Leonor que le pongan algunas sanciones, teniendo en cuenta que se lo está pasando como nunca se lo pasó en la Zarzuela mientras vivía bajo el techo de Letizia.