Quien les iba a decir a la reina Letizia y a su suegro Juan Carlos que tendrían una cosa en común. La asturiana y el emérito no se soportan, de todos es sabido, y ahora que hace un tiempo que papi Juancar está en Abu Dhabi y ni está ni se lo espera, su nuera está mucho más tranquila en Zarzuela.
Pero por mucho que sean como la noche y el día, siempre hay alguna cosa que puede unir a dos personas como ellos dos. Una delicia que los vuelve locos y que él se quedará con las ganas de volver a catar, porque se encuentra a kilómetros de distancia. Ella, en cambio, lo tiene un poquito más fácil: sólo tiene que organizarse una escapadita en coche de dos horas y media para recorrer la distancia que hay entre Madrid y Trujillo, en Extremadura.
Porque allí hacen un manjar por el que Letizia se deshace, igual que Juan Carlos, tal como explican en el diario Sport. La reina, muy healthy, muy sanota, muy estricta con su dieta, la de su marido y la de sus hijas, donde no ven un dulce ni que los maten, donde las grasas están terminantemente prohibidas, donde el plato estrella de caso es una aburrida sopa de acelgas, tiene un vicio poco sabido con respecto a la gastronomía: el queso. Pero no uno cualquiera.
Letizia se desvive, según el citado medio, por un queso elaborado con leche pasteurizada de oveja, tierno y con una delicada y compacta pasta cremosa, salpicada de trocitos de trufa negra traída desde Italia. Casi nada.
Una elaboración impulsada por la espía de la CIA Aline Griffith que llegó a España durante la II Guerra Mundial, se casó con el conde de Romanones y se convirtió en la mejor embajadora de Extremadura.
Y una de las joyas de la corona es esta receta elaborada en la Finca Pascualete de Trujillo que fascina a la reina y que se vende en las tiendas gourmet más selectas del mundo.
Por allí pasaron la flor y nata de Hollywood, en su época dorada, así como políticos, embajadores, aristócratas e intelectuales que siempre salían de allí con uno de estos quesos bajo el brazo: Deborah Kerr, Audrey Hepburn, Ava Gardner, la duquesa de Alba o Lola Flores disfrutaban de la hospitalidad y del producto estrella de Aline. Y poco después, esta pasión pasó a manos de Juan Carlos.
Y ahora, es Letizia quien se ha convertido en la defensora más acérrima de esta delicatessen... Seguro que tiene ganas de que llegue el día que ella y su suegro puedan degustar juntos unos trocitos de este queso mientras se ponen al día... Seguro.