Si hay uno de los descendientes de Juan Carlos I que le ha sido fiel desde el primer día y lo será hasta el final, esa es la infanta Elena. La mayor de las hermanas del rey Felipe VI siempre ha sido muy del emérito. Su lealtad ha sido intachable, siempre a su servicio y su voluntad.

De hecho, es una de las voces más insistentes en lo que se refiere al retorno definitivo de Juan Carlos I a España. Elena se ha encargado siempre de buscarle alojamiento cuando ha viajado a territorio español, ofreciendo incluso su domicilio. Una vivienda que, por cierto, tiene adaptada para facilitar la vida a Juan Carlos, cuyos problemas de movilidad van a peor cada día que pasa.

Juan Carlos Elena EP
Juan Carlos y la infanta Elena EP

La infanta Elena, fiel a Juan Carlos I por encima de cualquier consecuencia

Además, la infanta Elena siempre ha estado presente en Sanxenxo haciendo compañía a su padre cuando este se ha desplazado a la localidad gallega para participar en distintas regatas

Una actitud realmente reprobable. Porque ello significa que Elena siempre ha aprobado los comportamientos cuestionables de Juan Carlos que tienen que ver con corruptelas. Y lo peor: su postura da el visto bueno a las infidelidades, engaños y humillaciones que Juan Carlos ha perpetrado a lo largo de los años contra la reina Sofía. Para Elena, su padre siempre ha estado por delante de la emérita. Nunca le ha mostrado el mismo respeto a Sofía que a Juan Carlos I. Es como si para la infanta, Sofía no mereciera un buen trato.

Un asunto que, si fuera un caso aislado, quizás no tendría más importancia. Pero no lo es. Hay otra persona en la familia real que también ha mostrado una fidelidad incondicional a Juan Carlos I a pesar de que ello significara despreciar a su abuela Sofía. Se trata de Victoria Federica. La joven ha heredado de su madre esta postura que podría calificarse como machista.

Juan Carlos y Victoria Federica GTRES
Juan Carlos y Victoria Federica GTRES

Como la infanta Elena, Victoria Federica no tiene en cuenta el dolor de la reina Sofía

Como Elena, Vic no tiene ningún problema en estar y dejarse ver con el abuelo, dedicándole muestras de amor incondicional. Y tampoco con su amante, Marta Gayá, de la que es amiga y a la que acepta en la familia.

Esta postura no pasa desapercibida a la reina Sofía, que en realidad lo lleva mal. No es fácil para Sofía, que siempre se ha entregado a su familia y a su rol de reina, ver como su hija y su nieta dan el beneplácito a Juan Carlos en lo que respecta a sus actitudes cuestionables y corruptelas que no han hecho más que perjudicar la imagen de la monarquía, y legitiman las humillaciones públicas que ha sufrido durante décadas en su propia persona.