La situación de Irene Urdangarin vuelve a generar preocupación en la Casa Real. La hija menor de la infanta Cristina y Iñaki Urdangarin ha protagonizado varios episodios que han encendido las alarmas en Zarzuela, donde se ha pedido a su madre que intervenga para evitar más escándalos. El último incidente, ocurrido la madrugada del viernes, ha sido considerado lo suficientemente grave como para que se le haya llamado la atención directamente a la infanta Cristina.
Desde hace tiempo, el comportamiento de Irene Urdangarin ha sido motivo de inquietud. Desde su adolescencia, ha mostrado un carácter rebelde y dificultades en el ámbito académico. Durante su último año de bachillerato, sus notas bajaron drásticamente, hasta el punto de poner en riesgo su graduación. Finalmente, con mucho esfuerzo y la insistencia de su madre, consiguió aprobar, pero sus problemas no terminaron ahí.
Irene Urdangarin preocupa desde hace años
Su intención inicial era acceder a la prestigiosa École hôtelière de Lausanne, una de las instituciones más reconocidas en el ámbito de la hospitalidad y la gestión hotelera. Sin embargo, no superó las pruebas de acceso, lo que representó un duro golpe para su futuro académico. Como consecuencia, decidió tomarse un año sabático, aunque, más allá de un breve voluntariado en Camboya, no realizó ninguna actividad significativa.
Tras este paréntesis, Irene decidió matricularse en la Universidad de Oxford para cursar estudios en gestión de eventos y hospitalidad. Sin embargo, su adaptación ha sido complicada y su interés por la carrera parece haber disminuido rápidamente. Hay fuentes que sugieren que incluso está valorando abandonar los estudios, repitiendo el patrón de desmotivación que ya había mostrado en Ginebra.
Toque de atención a la infanta Cristina
Más allá de lo académico, lo que más preocupa en Zarzuela es su actitud fuera de las aulas. Irene ha sido vista frecuentando locales nocturnos de Londres, y han comenzado a circular imágenes suyas en pubs y otros lugares de ocio. La preocupación aumentó cuando, el pasado viernes, protagonizó un incidente del que no han trascendido todos los detalles, pero que se compara con otro ocurrido en noviembre, cuando participó en una fiesta no autorizada en su centro de estudios, lo que le costó una amonestación.
Desde la Casa Real, se ha trasladado un mensaje claro a la infanta Cristina: es fundamental que tome medidas para evitar que este tipo de episodios se repitan. La imagen de la monarquía española ya ha atravesado momentos delicados en los últimos años, y situaciones como esta no hacen más que generar una percepción negativa en la opinión pública. Que suspenda da igual, pero no que pueda protagonizar imágenes que perjudiquen a la corona.