Pep Cruz se ha ganado, por méritos propios, ser uno de los actores más queridos de Catalunya. A sus 75 años, la lista de papeles inolvidables a quien ha dado voz y cara el genial intérprete gerundense es de traca. Obras de teatro, películas y series donde ha regalado personajes entrañables, incluso, los que tenían más mal fondo, como el 'Joanot' de Mar i cel o el 'Monràs' de Ventdelplà. Pero es que además, lo hemos visto, atención, en Nit i dia, Gran Nord, La memòria dels cargols, Arnau o Tot un senyor en la pequeña pantalla, y encima del escenario, en Heisenberg, Natale in Casa Cupiello, Antígona, El rei Lear, Florido pensil, Otel·lo, Flor de nit o el Cyrano de Bergerac.

No nos queremos olvidar, sin embargo, de una serie deliciosa, una pequeña joya televisiva de Dagoll Dagom que explicaba el viaje en autocar de un grupo de turistas catalanes por Europa, primero y después por España. aquellas míticas, Oh, Europa! y Oh, España!, con unos personajes inolvidables: la Ampariues ("me l'imachinava més gran"), los recién casados Fina y Robert, la Trini, el señor Miquel, la señora Emília, la guía turística, la Meritxell, o un padre y un hijo socarrones y bon vivants, padre e hijo no solo en la ficción, sino también en la vida real: los Josep Maria Deulofeu Sr. y Jr. en la serie, y en la vida real, Pep y Marçal Cruz, que eran como dos gotas de agua, entonces, uno con más pelo que el otro.

A Marçal le conocimos los espectadores, pero de quien ha hablado ahora el bueno de Pep es de otro hijo suyo, de Martí. Hace poco ha debido ir, por motivos de trabajo, a Madrid, donde se ha estado unos días trabajando. Antes de ir hacia la capital española, dejó la moto, suponemos que antes de coger el coche o el tren. La aparcó en Barcelona hasta que volviera de Madrid. ¿Dónde? Lo explica su padre, que así como es un hombre cargado de bondad, cuando se le calienta lo que no suena y tiene que alzar la voz, lo hace sin ningún tipo de problemas.

Denuncia Cruz: "Mi hijo aparca la moto en una zona para motos y se va a trabajar a Madriss". Y al volver se ha encontrado con una cosa surrealista, como la ha definido Pep. Una sorpresa surrealista, por decirlo suavemente, porque es directamente indignante. Y es que aunque el hijo del actor aparcó la moto en una zona habilitada, cuando ha vuelto, no solo no se ha encontrado la moto, sino que lo que se ha encontrado en su lugar es de traca. Dice Pep Cruz: "Vuelve y le habían retirado la moto, repintado el suelo como carril bici y le hacen pagar la grúa y multón por APARCAR EN UN CARRIL BICI!!! Viva la Colau!", dice con sarcasmo. Ni moto, ni aparcamiento, y encima, multa al canto y a pagar la grúa. ¿Saben aquello de cornudos y apaleados? Pues igual:
Una mas de surrealista: mi hijo aparca la moto en una zona por|para motos y se va a trabajar a Madriss, vuelve y le habían retirado la moto, repintado el suelo como carril bici y le hacen pagar la grúa|grulla y multassa para APARCAR EN UN CARRIL BICI!!! ¡Visca la Colau!
— Pep Cruz (@pepcruz1) March 3, 2023
Como bien le responde un tuitero, con ironía, "todavía suerte que no le han esperado para hacerle pintar a él el carril bici con un pincelito..."... Que no lo diga demasiado alto, que todo llegará. En esta ciudad, nunca se sabe.