Ainhoa Arteta guardó absoluto silencio durante estos meses tan complicados para ella. Sin embargo, el pasado 3 de febrero, ya recuperada, se atrevió a sentarse en el plató de ‘El Hormiguero’ junto a Pablo Motos. La cantante lírica estuvo a punto de perder su vida por unos graves problemas de salud que sufrió el año pasado. “Lo he pasado muy mal”, confesó Pablo Motos a la artista, pero está muy contento porque “estamos aquí para celebrar la vida porque casi te mueres”.

Ainhoa Arteta estuvo a punto de morir 

A lo que la cantante lírica ha reconocido que: “No me enteré, me enteré después. Tuve una sepsis, una septicemia… Tuve un cólico nefrítico que se complicó. Me dio un fallo multiorgánico, me inducen al coma durante cuatro o cinco días. Del coma me salvé por los pelos. Habían intentado todo tipo de remedios”. Su cuerpo no reaccionaba como se esperaba: “Me moría, no había manera”.

Ainhoa Arteta

Ainhoa Arteta / atresmedia 

La situación era muy crítica. Aunque tenían que tomar una decisión muy drástica, no quedó otro remedio si querían salvarle la vida. “O esto o se muere… No nos queda otra. De esto me enteré después. Me tuvieron que llevar en helicóptero al Virgen del Rocío”.

Ainhoa Arteta no recuerda absolutamente nada de los momentos posteriores. Solo sabe que la intubaron. Este tubo pasaba por sus cuerdas vocales, algo muy peligroso para una cantante, pero no quedaba otro remedio. “La única manera de salir de esta es con fuerza mental. Como Rafa Nadal, que se pasó 5 horas jugando y no dejó de pensar ni un momento en la bola. Mi vida tiene que continuar. Me duele o no me duela, tengo que seguir”.

Ainhoa Arteta

Ainhoa Arteta / ATRESMEDIA

Asegura que no vio ninguna luz al final del túnel como algunas personas dicen, no obstante si que vivió una experiencia cercana a la muerte. “Sí que vi un espacio. Estaba un espacio que era azul oscuro intenso con estrellas, con mucha luz, a la vez que era oscuro. Me veía suspendida y era un silencio total. Vi pasa una cosa roja por debajo, no sé si era el infierno. Igual me estoy haciendo pájaras mentales. Pasó y se fue y ahí me quedé yo en esa zona”.

Ainhoa Arteta ha sido todo un ejemplo de superación. Aunque lo pasó muy mal los primeros meses, especialmente cuando le amputaron un dedo y ni tan siquiera sabía si iba a poder subirse de nuevo a los escenarios, ha tirado de humor. No quiso ponerse un implante porque “no me animé a lo del implante porque yo soy muy gesticulera. Y pensé que en un concierto se me iba a escapar el dedo y no es plan de buscarlo en la tercera fila”. Además, reconoce que estaba tan mal que no podía ni desbloquear si iPhone. “Cuando no te reconoce el iPhone la cara es que está muy mal. Y encima me quedo sin el dedo para esto… Tenía que acordarme de la clave”, bromeó. “Todo tiene solución”, asegura mientras repite la importancia de vivir el día a día.