Este ha sido uno de aquellos fines de semana tan desagradables para los culés, que se repiten cuatro o cinco veces cada temporada: los fines de semana en que no hay Liga, porque las competiciones de cada país se detienen para que se disputen partidos de las selecciones nacionales. Ya hace tiempo que la gallina de los huevos de oro que es el fútbol, se va exprimiendo y exprimiendo y exprimiendo, y si los futbolistas tienen que jugar cien partidos el año, lo hacen y a callar. Todo se vale por el negocio. Pero cuando se inventan competiciones como la Nations League, pone más de los nervios. Venga partidos de selecciones, además, este domingo, con prórroga en el España-Países Bajos, para que los futbolistas lleguen agotados a sus clubs. Y todo, para jugar partidos de chichinabo. Pero bueno, a lo que íbamos, para los culés, que no haya partido de fin de semana, es como si nos faltara alguna cosa. Menos mal que este lunes tenemos una fecha señalada que nos emociona.

Temporada 84 85
Temporada 84 85

Y es que este lunes 24 de marzo no es un lunes cualquiera. Es un día que muchos aficionados blaugranas echamos la vista atrás para recordar uno de los momentos más mágicos e imborrables de nuestra memoria culé. Un día en que gritamos de euforia en el minuto 87 de un partido. Al igual que lo hizo uno de los iconos de este país, comunicador excelso, padre de muchísimos otros profesionales de este país: Joaquim Mª Puyal. El maestro, como es conocido, tal día como hoy de hace 40 años, fue el autor de una de las frases más icónicas de la memoria colectiva blaugrana. Corría el mencionado minuto del partido que el Barça jugaba en el campo del Valladolid en la temporada 1984/1985. El Barça, entrenado por Terry Venables, se estaba jugando la Liga, y aquel día, el 24 de marzo de 1985, el once que saltó al césped del Nuevo Zorrilla fue el formato por Urruti, Gerardo, Migueli, Alexanco, Julio Alberto, Víctor, Schuster, Rojo, Marcos, Clos y Archibald.

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Joaquim Mª Puyal TV3

Se llega al minuto 87' con 1 a 2 en el marcador, goles de Clos y Alexanco, y si el Barça ganaba aquel partido, sería matemáticamente campeón de Liga, después de 11 años, que se dice pronto, 11 años de sequía y después del adiós, en verano, de Diego Armando Maradona. El árbitro, sin embargo, Sánchez Arminio, pita penalti a favor del Valladolid. La semana anterior, el Barça ya desperdició la oportunidad de ser campeón en el campo del Hércules de Alicante. Pero un penalti en contra hizo que cayeran por 1 en 0... ¿Se repetiría la historia contra el Valladolid? El encargado de chutar desde los 11 metros: el salvadoreño Mágico González. En frente, el portero del Barça, Urruti, que se estira para llegar a la pelota, que iba cerca del palo, y para la bimba, como diría Puyal. Un Puyal, sin embargo, que entonces dijo una frase que ha quedado para siempre en nuestras memorias, en ver la parada del portero del Barça: "Urruti, t'estimo!".

Después, locura y euforia colectiva. Corte de mangas de Urruti al destino, y pocos minutos después, el árbitro pita el final del partido. Once años después, el Barça volvía a ser campeón de Liga. Y 40 años después de aquel penalti, los culés lo recordamos con lágrimas de emoción:

El Barça de la temporada 84 85
El Barça de la temporada 84 85

Todos los culés amamos a Urruti, en paz descanse, y todos los culés amamos a Joaquim Mª Puyal.