La tranquilidad del clan Preysler se ha hecho añicos. Desde que Tamara Falcó e Íñigo Onieva reanudaron su relación y se casaron, la tensión en la familia ha alcanzado niveles insospechados. Ahora, el distanciamiento entre Isabel Preysler y su hija es más evidente que nunca, y todo apunta a que el responsable de esta fractura no es otro que Onieva. La situación ha encendido las alarmas en Ana Boyer, quien, preocupada por el bienestar de su madre, está dispuesta a intervenir para frenar el sufrimiento de la "reina de corazones".
Fuentes cercanas a la familia afirman que Isabel jamás ha confiado en Íñigo, y su reacción ante la reconciliación de Tamara con el empresario fue de absoluto escepticismo. Desde entonces, los roces han sido constantes, pero la gota que derramó el vaso fue el rechazo abierto de Onieva hacia su suegra, a tal punto que ha decidido evitarla a toda costa. Este alejamiento ha sumido a Isabel en una profunda tristeza, pues su relación con Tamara se ha visto gravemente afectada.
Un choque explosivo: la advertencia que lo cambió todo
La ruptura familiar se hizo evidente cuando, según testigos cercanos, Isabel advirtió a su hija sobre el verdadero rostro de Onieva. Al parecer, la socialité habría presenciado una situación que la alarmó hasta el punto de intentar abrirle los ojos a Tamara. Pero en lugar de tomar en cuenta las palabras de su madre, la marquesa de Griñón optó por defender a su marido a capa y espada. De hecho, el cisma familiar quedó en evidencia en eventos públicos.
En la gala de la revista Mujer Hoy, donde Isabel fue homenajeada, Onieva ni siquiera se acercó a su suegra para posar en el photocall. Un desaire que habló por sí solo y que dejó claro que el distanciamiento es absoluto. Las fricciones no solo se han dado en eventos sociales, sino también en el día a día. Se rumorea que Onieva ha evitado múltiples invitaciones de Isabel a su casa, incluso en Navidad, prefiriendo cortar cualquier lazo con la madre de su esposa. Esta indiferencia ha calado hondo en la socialité, quien se siente traicionada y desplazada por su propia hija.
El sufrimiento de Isabel Preysler: Ana Boyer toma cartas en el asunto
Si hay alguien que ha notado el deterioro emocional de Isabel, esa es Ana Boyer. La hija menor de la socialité es quien ha permanecido más cercana a su madre en estos tiempos difíciles, y no ha dudado en mostrar su preocupación por el daño que Onieva está causando en la familia. Ana ha intentado mediar en la situación, buscando recomponer los lazos entre Isabel y Tamara, pero la intransigencia de Onieva ha hecho que la reconciliación parezca imposible. La benjamina de la familia teme que su madre termine completamente aislada y sumida en la tristeza.
El hermetismo de Tamara Falcó respecto al tema ha generado más especulaciones. Muchos se preguntan si la marquesa de Griñón es consciente del impacto que su actitud está teniendo en su madre o si, cegada por su amor hacia Onieva, ha decidido ignorarlo. Lo cierto es que el quiebre en la familia de Isabel Preysler es más profundo de lo que se pensaba, y las posibilidades de una reconciliación parecen esfumarse con cada nuevo desaire de Onieva hacia su suegra. Mientras tanto, Isabel sigue sufriendo en silencio, y Ana Boyer se enfrenta a la difícil tarea de evitar que la situación se vuelva irreparable.