La distancia entre Andrea Janeiro y la familia de su padre, Jesulín de Ubrique, sigue siendo evidente. Tras haber quedado al margen de las celebraciones navideñas, la hija de Belén Esteban tampoco formará parte de los planes de verano organizados por su progenitor y María José Campanario. Un hecho que no ha pasado desapercibido y que ha generado nuevas especulaciones sobre la relación que mantiene con su familia paterna.

Durante las pasadas fiestas navideñas, una imagen publicada por la familia de Jesulín encendió las alarmas. En la instantánea aparecían varios calcetines colgados con los nombres de los miembros de la familia, pero ninguno llevaba el nombre de Andrea. Un gesto que muchos interpretaron como una prueba de la escasa integración de la primogénita del torero en su círculo familiar más cercano. Además, las indirectas lanzadas por su madre, Belén Esteban, en diversos programas televisivos, dejaron entrever su descontento por la situación y la falta de acercamiento entre Andrea y la familia paterna.

Un verano alejado del clan Ubrique-Campanario

Con la llegada del verano, la historia parece repetirse. Aunque la joven tiene previsto disfrutar de unos días con su madre, Belén Esteban, en sus habituales vacaciones, no formará parte de los planes estivales de su padre. A diferencia de sus hermanos pequeños, Julia, el benjamín de la familia y el resto de la familia paterna, Andrea no pasará una parte del verano en compañía de Jesulín y María José Campanario.

Fuentes cercanas a la familia indican que no existen planes concretos para que Andrea pase una temporada en Ambiciones, la finca de Jesulín en Cádiz. Sin embargo, no se descarta que pueda haber algún encuentro puntual si las circunstancias lo permiten. Aunque su presencia en las vacaciones familiares no está contemplada, Andrea podría visitar a su padre cuando esté en España, aunque sin integrarse plenamente en la dinámica del resto de la familia.

Una relación distante, pero sin ruptura total

La relación entre Andrea y su padre siempre ha sido objeto de debate en los medios de comunicación. Desde su infancia, la joven ha mantenido un contacto intermitente con el torero, mientras que su vínculo con María José Campanario ha sido prácticamente inexistente. Pese a ello, no se puede hablar de una ruptura total, ya que, aunque distantes, padre e hija siguen manteniendo un cierto contacto.

Andrea, que ha crecido bajo el foco mediático debido a la popularidad de su madre, ha optado por mantener un perfil discreto y alejado de la prensa, evitando pronunciarse sobre su relación con la familia de su padre. Sin embargo, cada nueva ausencia en eventos familiares alimenta los rumores sobre la frialdad de su vínculo con Jesulín y su familia. Por el momento, todo indica que la primogénita del torero seguirá manteniendo su independencia y disfrutará de su verano sin formar parte de los planes de su familia paterna. Mientras tanto, su madre, Belén Esteban, sigue atenta a cada movimiento y no duda en lanzar indirectas que dejan claro su descontento ante la situación.