La familia Janeiro-Campanario celebró este jueves 6 de marzo un evento que marca un antes y un después en la familia: el cumpleaños número 18 de Alejandro Janeiro, el hijo mediano de Jesulín de Ubrique y María José Campanario. Sin embargo, la gran noticia no ha sido la fiesta en sí, sino la ausencia de Andrea Janeiro, la primogénita del torero, quien una vez más se ha mantenido al margen de los acontecimientos familiares.

Para nadie es un secreto que la relación entre Andrea y su padre, Jesulín de Ubrique, es prácticamente inexistente. Desde pequeña, la joven creció bajo la crianza de Belén Esteban, quien ha sido su único pilar familiar estable. Mientras Jesulín formaba una nueva familia con María José Campanario, Andrea se mantuvo al margen de esa dinámica y, con el paso de los años, la distancia se ha hecho insalvable.

Ahora, con el cumpleaños de Alejandro, esa separación ha quedado aún más en evidencia. La hija mayor del torero no ha viajado desde Estados Unidos, donde reside desde hace años, para asistir al evento. No ha habido un mensaje público, ni una felicitación en redes sociales, ni un solo gesto que demuestre cercanía entre los hermanos. Esto refuerza lo que muchos ya sospechaban: la relación de Andrea con su familia paterna está rota.

El hermetismo de los Janeiro: ¿una estrategia para ocultar la verdad?

Asimismo, a pesar de ser una familia mediática, Jesulín y María José han optado por una estrategia sorprendente: han prohibido cualquier tipo de difusión de la imagen de Alejandro. En un comunicado oficial, han dejado claro que su hijo no es ni será un personaje público, y han advertido de posibles acciones legales contra quienes intenten romper su anonimato. Según se puede leer en el comunicado, “no se autorizará la captación o difusión de su rostro en ningún medio o plataforma, siendo fiel deseo del mismo el continuar permaneciendo el anonimato tal y como ha hecho hasta la actualidad".

"Cualquier tipo de acción que conduzca al despixelado de su rostro, será objeto de persecución legal antes los Tribunales competentes, por considerarse tal actuación una intromisión ilegítima en su derecho a la propia imagen y a su intimidad”. Esto ha generado dudas y suspicacias. ¿Se trata realmente de una medida de protección o de una estrategia para mantener lejos de la prensa las verdaderas tensiones familiares? Porque, mientras Andrea y Alejandro parecen desconocidos entre sí, Julia Janeiro, la hermana influencer del clan, ha hecho todo lo contrario, abrazando la fama sin reparos.

¿Una ausencia premeditada o un nuevo desplante?

Desde que Andrea decidió mudarse a Estados Unidos, sus apariciones en España han sido escasas y selectivas. Ni siquiera en Navidad hubo un reencuentro con su padre, lo que deja claro que la distancia no es solo geográfica, sino también emocional. Su ausencia en la fiesta de Alejandro solo confirma lo que muchos ya sospechaban: Andrea ha dado la espalda a los Janeiro y ha elegido centrarse en su vida lejos del ruido mediático. Mientras tanto, la celebración de Alejandro ha transcurrido en la más estricta intimidad, sin que trasciendan detalles sobre la fiesta. Pero lo que sí ha quedado en evidencia es que la brecha entre Andrea Janeiro y su familia paterna parece ser irreparable. Una historia que, lejos de tener un final feliz, sigue sumando episodios de desencuentros y distanciamientos.