La paz en la familia Preysler se ha desmoronado por completo. Lo que parecía un idílico cuento de hadas entre Tamara Falcó e Íñigo Onieva ha terminado por convertirse en una fuente inagotable de conflictos. La fractura entre Isabel Preysler y su hija es cada vez más evidente, y los culpables parecen ser los mismos de siempre: la ceguera emocional de la marquesa y la desconfianza absoluta de su familia hacia su esposo. Pero hay alguien que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados. Enrique Iglesias, preocupado por su madre y por el impacto que esta situación está teniendo en ella, ha dado la voz de alarma.
Mientras Tamara sigue aferrada a su amor por Onieva, la familia observa con escepticismo la relación. Enrique, que ha mantenido siempre una posición distante con respecto a su cuñado, ha sido tajante: no confía en Onieva y teme que su hermana esté sacrificando su familia por un hombre que ya ha demostrado ser poco fiable. Su actitud fría y cortante con el empresario es prueba de ello, negándose incluso a recibirlo en su casa de Miami. Pero lo que más le preocupa es la tristeza de su madre, quien se ha visto relegada a un segundo plano por culpa del matrimonio de Tamara.
El distanciamiento entre Isabel y Tamara: una herida cada vez más profunda
Las tensiones entre madre e hija han llegado a un punto crítico. Isabel Preysler, quien siempre fue el pilar de Tamara, ha pasado a ser una figura secundaria en su vida. La causa de este alejamiento no es un misterio: Onieva no tolera a su suegra y ha hecho lo imposible por distanciarla de su esposa. Su rechazo es tan evidente que ha evitado encuentros familiares, declinando asistir a reuniones en casa de Isabel y mostrando una frialdad escalofriante en los eventos públicos.
El desprecio se hizo notar en la gala de la revista 'Mujer Hoy', donde Isabel fue homenajeada. A pesar de que la ocasión era especial, Onieva ni siquiera se acercó a su suegra para posar en el photocall, una afrenta que dejó a todos boquiabiertos. Pero esto no es todo. Se ha sabido que en reuniones privadas, Onieva ha evitado coincidir con Isabel a toda costa, incluso en fechas significativas como la Navidad. Para la socialité, el golpe ha sido devastador, pues nunca imaginó que su hija le daría la espalda de esta manera.
El sufrimiento de Isabel: Enrique Iglesias y Ana Boyer entran en acción
Ante esta situación, Enrique Iglesias y Ana Boyer han decidido tomar cartas en el asunto. Ambos están preocupados por el deterioro emocional de su madre, quien se siente desplazada y traicionada por su propia hija. El cantante ha sido el encargado de advertir a Isabel sobre la toxicidad de Onieva en la familia, asegurando que su influencia sobre Tamara es absoluta y que está consiguiendo separarla de todos.
Por su parte, Ana Boyer ha intentado mediar entre madre e hija, buscando un punto de reconciliación, pero Tamara Falcó sigue en su burbuja, negándose a ver la realidad. Esta ceguera emocional ha generado un gran malestar entre sus hermanos, quienes temen que la brecha entre ellas se vuelva irreparable. Mientras tanto, Isabel Preysler lucha contra un sentimiento de abandono que la está consumiendo poco a poco.