El bueno de Fermí Fernández ha sufrido, en un intervalo de trece días, dos malas experiencias en sendos locales, el primero de su Tarragona querida, el segundo, en el barrio del Poble-sec de Barcelona. Pero vayamos por partes. El actor catalán, uno de los que más cariño ha recibido siempre por parte del gran público desde hace ya una pila de años, empezó a hacerse un rostro muy popular por sus intervenciones con la troupe de Andreu Buenafuente. Personajes y más personajes, imitaciones impecables y una humanidad que desprende en todo lo que hace han hecho de él uno de los intérpretes más queridos de la televisión y el teatro de nuestro país. Y más, después de su paso por el Polònia de TV3.
El gusanillo del teatro, de la interpretación, de los escenarios, le llegó al bueno de Fermí de bien joven. Como él mismo ha recordado en redes, acaba de hacer un paseo "por las que fueron, ya hace cerca de treinta años, las instalaciones de la Escuela de Arte Dramático 'Josep Yxart' de Tarragona, y donde empecé a estudiar el que acabaría siendo mi oficio". Un paseo nostálgico entre unas paredes, por unas salas, donde Fermí empezó a sentir mariposas en la barriga cuando empezó a sentir cómo la interpretación lo enamoraba para siempre. Unos recuerdos de un tiempo que ya ha quedado atrás, de un tiempo que ha estropeado aquello que hace treinta años era como una segunda casa. La visión con la que se ha encontrado le ha hecho encoger el corazón: "Tristeza, decadencia, humedad y recuerdos. Muchos recuerdos. Qué lástima... Tarragona necesita una escuela de TEATRO (con todo lo que eso implica: danza, cuerpo, teoría, escenografía, música, interpretación, etc...". Viendo las imágenes que se ha encontrado, entendemos perfectamente su desencanto:
Fernández, sin embargo, ha tenido doble ración de visiones desagradables, la segunda, por un motivo bien diferente. Ahora, por una visión asquerosa que se ha encontrado en un restaurante del barrio del Poble-sec de Barcelona. ¿Qué se ha encontrado? Como él dice, "Comiendo en un restaurante del Poble Sec, dónde las cucarachas llevan corbatín. He matado un par...". De tan habituados como están allí las cucarachas, hace la imagen gráfica de que van vestidos como si fueran camareros del local. Y los amos, con razón, "desesperados". Fermí, quién sabe si en sentido literal, quién sabe si con toda la ironía del mundo, por aquello de atribuírselo todo, pone en la ecuación a la alcaldesa: "desesperados porque el Ayuntamiento no hace ABSOLUTAMENTE NADA. Ni fumiga ni nada...¿Piensas hacer alguna cosa Ada Colau? Vergüenza de barrio".
Comiendo en un restaurante del Poble Sec, donde las cucarachas llevan corbatín. He muerto un par...Los amos|dueños desesperados perque l'@bcn_ajuntament no hace ABSOLUTAMENTE NADA. Ni fumiga ni nada...Piensas hacer alguna cosa @AdaColau??? @ROCCOCITY #vergonyadebarri #PobleSec
— Fermí Fernández (@Fermi_Fdes) September 28, 2022
Cucarachas, decadencia, humedades... Esperemos que muy pronto Fermí tenga enfrente imágenes que valgan la pena.