Los culés estamos pasando este jueves 3 de abril con una sonrisa en la cara que no se nos borra. Es lo que tiene emocionarnos y volver a disfrutar de nuestro equipo, con un juego que nos maravilla, con un entrenador y unos jugadores que nos hacen pasárnoslo muy bien mirando los partidos, marcando goles a tutiplén y optando a ganar un triplete. Quién lo hubiera dicho en verano, antes de que llegara Hansi Flick, y nadie daba un duro por el Barça. Pero la historia ha cambiado. Con la llegada del técnico alemán al banquillo, ahora los jugadores que el año pasado todo el mundo hubiera vendido sin pensárselo dos veces, son IMPRESCINDIBLES. Y entre ellos, un vasco que nos ha enamorado a todos, líder de la defensa, un león vestido de blaugrana que lanza el fuera de juego como los ángeles, que tiene una pierna izquierda brutal y sobre todo, que tiene una incidencia en los jóvenes, que ejerce de veterano y que es muy respetado en el vestuario: el gran Íñigo Martínez.

La temporada que está haciendo el central zurdo del Barça es para enmarcar. Fijo en la mente de Flick, es de aquellos jugadores que se han metido al público culé en el bolsillo gracias a sus actuaciones encima del césped... y fuera de él. Un tipo carismático, cuerpo privilegiado, talento, que se deja la piel, que se entrena a conciencia y que es un pilar fundamental en la defensa blaugrana. Se habla mucho de la gran cantidad de goles que marca el equipo, pero capítulo aparte, igual de destacado, merece la línea defensiva, con cuatro nombres que nos sabemos de memoria: Koundé, Cubarsí, Íñigo y Balde. Y ayer miércoles, después de ganar al Atlético de Madrid en el Metropolitano y acceder a una nueva final de la Copa del Rey, Íñigo estaba exultante, celebrando el triunfo con sus compañeros. Desde que llegó hace un año y medio, en verano del 2023, Íñigo se ha enamorado del Barça, de Barcelona y de Catalunya.

Él y su familia se encuentran como en casa y los catalanes y culés sentimos el mismo amor hacia él. Y ahora todavía se nos ha metido más en el bolsillo por qué ha hecho al día siguiente de clasificarse para una nueva final. Un mensaje en catalán que emociona. Dos sencillas palabras, pero ya solo por el hecho de haberlas escrito en catalán, de haber tenido este gesto hacia sus seguidores en redes, vale la pena. Un "Bon dia!" feliz y orgulloso. Y todavía mejor día después de haberle leído a él. La red, a sus pies:

Íñigo Martínez, zoragarria. Íñigo Martínez, maravilloso.