La historia de amor entre Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa fue digna de portada durante años. Un romance que deslumbró a la alta sociedad y que terminó de la manera más cruda: con desprecios, rencores y una total indiferencia por parte de la socialité. Ahora, en medio de su preocupante deterioro físico, el Premio Nobel de Literatura parece ser una sombra de lo que fue, pero Isabel ha dejado claro que no piensa mirar atrás.
Mario Vargas Llosa celebró su 89º cumpleaños rodeado de su familia más cercana en Lima. Junto a su exesposa Patricia Llosa y sus tres hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana, el escritor sopló las velas en una reunión íntima que contrasta con las fastuosas celebraciones de antaño. Sin embargo, lo que más llamó la atención no fue su discreta fiesta, sino su estado físico: visiblemente mermado, con una delgadez extrema, dificultades para caminar y una expresión de fatiga que encendió las alarmas entre sus seguidores.
El autor de La ciudad y los perros ha sido visto cada vez más frágil, con movimientos torpes y episodios de desorientación que han despertado preocupación. Lejos de los brillos de la élite madrileña, Vargas Llosa parece enfrentar en soledad el paso del tiempo. De hecho, la periodista Pilar Vidal confirmó en 'Espejo Público' que "esta persona está mal”, aunque la familia ha preferido mantener en privado los detalles sobre su salud.
Isabel Preysler: una frialdad absoluta ante la decadencia de su ex pareja
Lejos de conmoverse por el visible deterioro de quien fuera su pareja durante ocho años, Isabel Preysler mantiene una postura implacable. Según fuentes cercanas, la "Reina de corazones" no quiere saber nada de Vargas Llosa, ni siquiera en sus momentos más difíciles A pesar de los rumores que apuntaban a un posible acercamiento por compasión, Isabel Preysler ha cerrado todas las puertas.
Fuentes cercanas a la madre de Tamara Falcó afirman que no tiene intención alguna de contactar con Mario, ni siquiera para conocer su estado de salud. La socialité ha dejado claro que no hay espacio en su vida para nostalgias ni reconciliaciones. Su relación con el escritor terminó en medio de desplantes y humillaciones, y para Isabel, no hay marcha atrás. Mientras Vargas Llosa se muestra débil y vulnerable, ella sigue con su agenda social intacta, sin muestras de remordimiento o interés por su expareja.
El desprecio definitivo: Isabel nunca olvidó la humillación pública
Su indiferencia no es casualidad: la relación terminó de la peor manera posible, con humillaciones públicas que dejaron cicatrices imborrables. Uno de los episodios más dolorosos para Isabel fue el polémico artículo que Vargas Llosa publicó en 2021 en la revista Letras Libres, donde describió su relación con Preysler como un "enamoramiento de la pichula, no del corazón". Estas palabras fueron un golpe brutal para la socialité, quien, según allegados, nunca pudo perdonar semejante afrenta.
La reconciliación del escritor con su exesposa, Patricia Llosa, solo terminó de cerrar cualquier posibilidad de reencuentro con Isabel. Para la madre de Tamara Falcó, esto fue la confirmación de que Vargas Llosa nunca la tomó en serio y que simplemente fue "un capricho pasajero" en su vida. La socialité sintió que su expareja le había dado la espalda de la forma más cruel, y su venganza ha sido el olvido.