El matrimonio entre Belén Esteban y Miguel Marcos ha estado lleno de altibajos desde que se dieron el "sí, quiero" en junio de 2019. Aunque han demostrado ser una pareja sólida y unida, en los últimos meses han tenido que enfrentar una de las decisiones más difíciles de su vida: renunciar definitivamente a su sueño de ser padres juntos. A pesar de los esfuerzos y la ilusión que ambos pusieron en la posibilidad de tener un hijo en común, la realidad se ha impuesto con dureza.
Desde hace años, Belén Esteban había manifestado su anhelo de volver a ser madre, esta vez junto a Miguel. Sin embargo, su edad y su delicado estado de salud han jugado en su contra. Con 51 años y padeciendo diabetes, la colaboradora de televisión ha reconocido en múltiples ocasiones que un embarazo podría representar un serio riesgo para su vida. "Tengo una enfermedad que no es fácil, las diabéticas tenemos hijos, pero tienes que estar muy controlada", confesó hace unos años en una entrevista. A pesar de su deseo de agrandar la familia, ya que solo tiene a Andrea Janeiro, fruto de su relación con Jesulín de Ubrique, el temor a las posibles complicaciones médicas ha sido un factor determinante en su decisión final.
Crisis económica y el cierre de "Sabores de la Esteban"
A las dificultades de salud se suma otro duro golpe para la colaboradora: el declive de su empresa de productos alimenticios, "Sabores de la Esteban". Lo que en un principio se perfilaba como un negocio prometedor terminó convirtiéndose en una fuente de estrés y pérdidas económicas. La empresaria, que con entusiasmo apostó por una línea de gazpachos y patatas fritas, se vio obligada a vender la compañía debido a problemas con los precios en los supermercados.
"Yo ponía un precio fijo, pero cada supermercado hacía lo que quería. Yo quería que mi gazpacho lo comprara todo el mundo", reveló la excolaboradora de Sálvame, evidenciando su frustración. Estos problemas financieros han afectado directamente la estabilidad de la pareja, obligándolos a replantearse sus prioridades y a tomar decisiones que nunca imaginaron, como la de descartar la posibilidad de ampliar la familia.
El sueño que nunca se hizo realidad
A lo largo de los años, han surgido innumerables rumores sobre un posible embarazo de la de Paracuellos, pero la realidad ha sido muy distinta. Aunque se llegó a especular con la posibilidad de recurrir a una gestación subrogada, el miedo y la incertidumbre terminaron por frenar cualquier iniciativa. Según fuentes cercanas, Belén ha confesado en privado que su deseo de tener un hijo también estaba motivado por el hecho de que Miguel no es padre.
"Eso me seduce mucho, pero también es verdad que cuando éramos novios y yo quería, él no", reveló la televisiva, dejando en evidencia la ironía de la situación. A pesar del dolor que supone renunciar a este sueño, la pareja ha decidido centrarse en su presente y en el amor que se profesan. Aunque la maternidad ya no sea una opción, Miguel Marcos y Belén Esteban continúan juntos, demostrando que su amor puede superar cualquier obstáculo.