Quizás no lo tenéis en cuenta, pero lavar la ropa a temperaturas elevadas puede ser muy perjudicial a vuestras piezas. Hay muchos especialistas que cada vez advierten en más ocasiones que tenemos que cuidar de la ropa y del gasto energético que puede suponer utilizarla en multitud de ocasiones.
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¿A qué temperatura tenemos que lavar nuestra ropa?
Entre estos profesionales también dejan claro que lavar la ropa a 40 °C, una temperatura que quizás muchos de vosotros utilizáis cuando queréis secar vuestra ropa en la secadora. Aunque podemos pensar que esta temperatura tan alta es la clave para poder secar los tejidos de nuestra ropa, se ha demostrado a través de estudios que podemos obtener los mismos resultados o incluso mejores con una temperatura más baja.
Las lavadoras y los detergentes están evolucionando de manera muy rápida y este hecho ha provocado que la ropa pueda quedar seca en el mismo tiempo con temperaturas de 30 °C o incús 20 °C. De esta manera, podemos evitar los métodos de lavado que consuman más energía y además pueden estropear los tejidos de nuestra ropa.
Porque no tenéis que lavar la ropa a 40 grados
El principal argumento por el cual no tenéis que lavar la ropa a 40 grados es el que muchos podéis adivinar, el desgaste que pueden sufrir vuestras prendas de ropa. Con esta temperatura los tejidos sufren mucho, un hecho que puede provocar que la ropa pueda llegar incluso a estropearse y que también se arruguen mucho más que si metiéramos una temperatura más baja. Especialmente, tenéis que tener cuenta con la ropa hecha con materiales naturales como la seda o la lana.
Por otro lado, el hecho de que vuestra ropa pueda perder color si la laváis a temperaturas muy elevadas es una realidad, sobre todo en ropa oscura. Si lavamos la ropa a temperaturas más bajas evitaremos el riesgo de perder el color en nuestras prendas de ropa más apreciadas del armario.
Si lavamos nuestra ropa a 30 grados observaremos cómo obtenemos los mismos resultados sin estropear ninguna pieza. Gracias a los avances en los detergentes podemos lavar la ropa a temperaturas más bajas, donde estos actúan de la misma manera y hacen su función sin ningún problema. Lavar la ropa a temperaturas inferiores a los 40 grados alargará la vida de vuestra ropa y además podréis conservar mucho más sus colores. Por último, también tenéis que saber que si lavamos la ropa con temperaturas mucho más bajas podréis ahorrar mucha energía, un factor que podéis notar después cuando recibís la factura de la luz.