La inmensa mayoría de inmobiliarias, un 99%, acepta que los propietarios de vivienda impongan una discriminación racial a los inquilinos. Lo ha comprobado la ONG Provivienda con 100 llamadas a 50 inmobiliarias de Madrid y otras 50 de Barcelona, en contra del artículo 14 de la Constitución que prohíbe cualquier tipo de discriminación. Se trata de un incremento sustancial respecto al año 2020, cuando se hizo el anterior estudio y la discriminación era de un 72,5%. 

Solamente en una de las llamadas realizadas por Provivienda haciéndose pasar por propietarios la inmobiliaria rechazó esta opción. El estudio muestra alguna de las respuestas de los agentes. "¿Que tú quieres perfil nacional? Pues nacional". "Si sin ningún problema, muchas personas nos lo piden. No se va a poner en el anuncio, obviamente, pero sí", reza otro anuncio. "Por ejemplo, si me pide que quiere que sea una familia y un niño y que no sean extranjeros y que sean españoles, sin problema”.

La discriminación aumenta, no de manera explícita hacia el potencial inquilino, pero sí aceptándola ante el propietario, pese a que ya se han dado casos de multas como por ejemplo una en Barcelona de 45.000 euros en 2021 a una inmobiliaria que mintió a un potencial inquilino marroquí cuando ya había presentado toda la documentación necesaria. Le dijeron que otra pareja se había adelantado y después comprobaron que el piso seguía disponible. También en Reus un propietario tuvo que pagar en 2023 4.000 euros por daños morales a un marroquí a quien le impedían acceder a un piso. 

Ante una oferta limitada y una avalancha de demanda, los agentes inmobiliarios aceptan jerarquizar los perfiles demandantes y priorizar a los perfiles nacionales. Los ejemplos de llamadas son muy diversos. “A ver que también gente de fuera, pero no todo el mundo que viene de fuera son iguales, pues alguien que viene, no quiero decir países porque parece que marginamos. Pero claro, no es lo mismo un inglés o un alemán o un holandés que de cualquier otro país. Sea del este o de Sudamérica", reconoce uno de los agentes en la llamada.

“Hay ciertas nacionalidades que dan muchos problemas y mira los chinos con el cocinado. Los marroquíes cocinan con tantas especias (…) es horroroso cómo dejan las cocinas (…) Pues luego, por ejemplo (…) no te aconsejo que metas gente latina joven porque vas a ir de fiesta en fiesta (…)", dice un agente en una llamada como propietario. 

Prácticas similares costaron un juicio hace 40 años en Nueva York a Donald Trump por impedir alquileres a personas negras que se saldó con un acuerdo extrajudicial en el inicio de su carrera inmobiliaria. Los denunciantes utilizaron prácticas similares a las del estudio de Provivienda o los que ganaron las multas de Reus y Barcelona: les dijeron que una vivienda no estaba disponible y poco después a un amigo blanco le dijeron lo contrario. 

Menos amabilidad y más pegas

Más allá de la aceptación de discriminación directa, que es el caso más grave y contundente que muestra el estudio, existen también otras formas indirectas de discriminar, como por ejemplo el hecho de que un perfil nacional tenga el doble de posibilidades de que se le ofrezca un piso alternativo. En un 30% de las llamadas se ofrecía un piso alternativo a un nacional, porcentaje que se reducía al 15% entre los extranjeros. 

Si los nacionales se encuentran en un 31% de los casos con que el piso ya no está disponible, entre los extranjeros aumenta al 47%. La brecha es mayor en Barcelona: no hay disponibilidad para el 33% de nacionales ni para el 57% de extranjeros. 

La amabilidad percibida por los inquilinos que hicieron llamadas a la inmobiliaria oscila del 29% de casos entre los extranjeros y el 45% de los nacionales, mientras que es mucho más habitual un trato menos flexible con extranjeros. “¿Cuánto sois de familia? Se necesita DNI o NIE, contrato de un año de antigüedad, nóminas de 3300, ¿sí? Describirme el perfil, ¿en qué sector? Ah vale, envíame los documentos por WhatsApp. ¿Y para la visita? Primero tengo que ver los documentos", recoge el estudio en una llamada.

En algunos casos, la propia inmobiliaria explica una forma de operar discriminatoria para que no sea explícito.  "(…) No es tan sencillo, en el sentido de: “mira no te quiero porque eres chino”, nosotros le decimos: “vale perfecto, pero mándanos la documentación” y luego le decimos como que no han pasado el seguro de impago”, relata un agente inmobiliario demostrando también un engordamiento de requisitos y papeleo para ahuyentar al interesado extranjero, que ha detectado en un 65% de ocasiones algún tipo de bloqueo administrativo a clientes extranjeros, con demandas excesivas o pidiendo un seguro del piso previo que ya dificulta mucho el acceso.