El sector de la construcción está inmerso en un cambio estructural muy profundo. La construcción convencional -fragmentada, poco estandarizada y de baja productividad- da paso progresivamente a una nueva construcción: digitalizada, industrializada, basada en datos y orientada a la sostenibilidad. Y, para colmo, la evolución de la población y la falta de políticas de vivienda eficaces han creado un déficit inmobiliario creciente. Esta situación se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas, tanto en Catalunya y España como a escala global.
Esta presión por el cada vez más difícil acceso a la vivienda fuerza aún más el cambio estructural en la construcción: modificar la capacidad del modelo tradicional del sector hacia un patrón apto para producir más, mejor y más rápidamente. El modelo habitual basado en la mayoría de los proyectos que se desarrollan en la singularidad, una elevada fragmentación de la cadena de valor, una fuerte dependencia de la mano de obra y una producción principalmente desarrollada a pie de obra tenderán a desaparecer o ser residuales. Al mismo tiempo, porque también hay un problema de costes en la edificación, que se han disparado, y que, junto con la falta de mano de obra, han conducido al sector a unos niveles muy bajos de productividad.
Llegados a este escenario en el que predominan el incremento de los costes, la pérdida de competitividad y los retrasos en la ejecución de las obras, ante una presión cada vez más fuerte de la demanda, el sector no tiene más remedio que reaccionar. En este sentido, entre los temas a resolver, el informe La transformación del sector de la construcción: contexto actual y perspectivas de futuro, elaborado por la Asociación TECNIO, entidad que agrupa a unos setenta agentes TECNIO acreditados por ACCIÓ, y el Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya (ITeC) constata la necesidad de construir y rehabilitar con más rapidez y capacidad, la fragmentación de la cadena de valor y las nuevas exigencias reguladoras.
La actividad residencial concentra una presión más elevada sobre la capacidad productiva del sector en mercados como el catalán. En 2025, se iniciaron en Catalunya 15.589 viviendas, y se terminaron 16.562. Esto cuando la demanda estaría alrededor de los 80.000, según algunas perspectivas sectoriales. "Para alcanzar estos volúmenes no basta con incrementar la actividad dentro del modelo actual. Habrá que aumentar la capacidad de producir vivienda con los recursos disponibles, reducir los tiempos de desarrollo y ejecución y encontrar formas más eficientes de organizar e industrializar parte del proceso constructivo", explica el informe de TECNIO.
Esta asociación ha captado qué necesidades tiene el sector y cómo la tecnología puede contribuir a resolver una parte del problema. TECNIO agrupa diferentes grupos de investigación procedentes de universidades y centros de investigación del sistema CERCA y CSIC de Catalunya con capacidad demostrada para transferir tecnología y conocimiento al mercado, a través de proyectos con empresas, licencias de patentes o creación de spin-offs.
El informe publicado esta semana identifica que el incremento de costes, la pérdida de productividad y los retrasos, seguidos por los errores y reprocesos y la insatisfacción del cliente, son los principales problemas para llevar a cabo los proyectos constructores. Por lo tanto, lo que quiere el sector es identificar qué soluciones tiene para aplicar la tecnología que ofrezca "resultados concretos y medibles en el día a día de los proyectos. La simplificación administrativa, una mejor gestión de la información y la industrialización pueden ayudar a reducir ineficiencias y generar las condiciones necesarias para incorporar soluciones más avanzadas", señala Francisco Diéguez, director general del ITeC.
De la cadena de valor a la industrialización
Entre los diferentes aspectos que toca el estudio, la industrialización del sector tiene un peso importante en las decisiones empresariales. Esto, en un sector que en Catalunya y España tiene un peso destacado del tejido de pymes. Abordan el problema entendiendo que la industrialización no es solo una técnica constructiva, sino una transformación profunda de la manera de proyectar, fabricar y ejecutar los edificios.
"Su objetivo es incrementar la productividad, reducir la variabilidad, mejorar la calidad, aumentar la seguridad y acortar los plazos de ejecución", destaca la radiografía sectorial de TECNIO.
Se identifican diferentes retos empresariales: repensar la cadena de valor y transformar la cadena de suministro del sector, aumentando la escala del mercado; repensar la cadena de valor y transformar la cadena de suministro del sector, aumentando la escala del mercado; avanzar en la estandarización de los flujos conexión digital entre los modelos BIM y los procesos de fabricación (BIM-to-Factory); o consolidar el uso de nuevas herramientas como la impresión 3D y la manufactura avanzada, aunque para ello será necesaria la validación normativa de los nuevos procesos, la industrialización a escala, la garantía de calidad de los componentes fabricados y su integración dentro de cadenas de suministro industrializadas.
La fábrica compartida para reducir inversión
También se hace mención a los modelos de Manufacturing as a Service (MaaS), es decir, la fábrica compartida, que permiten externalizar parte de los procesos de fabricación de componentes industrializados y acceder a equipos productivos, ingeniería de proceso, control de calidad o capacidad de producción según las necesidades de cada proyecto.
Expresado de otra manera: colaboración entre diferentes empresas de todas las áreas de actividad del sector para sacar adelante un único proyecto. Esta fragmentación de la planificación de las obras y la consiguiente ejecución permite reducir las inversiones o, cuando menos, compartir los riesgos y la cifra de recursos.
"A medio plazo, estos modelos pueden favorecer la creación de ecosistemas industriales colaborativos, en los que diferentes empresas participen en una misma cadena de valor aportando capacidades especializadas", indican los autores del estudio que se ha realizado analizando el tejido de empresas, profesionales y agentes tecnológicos (como la red de agentes TECNIO) que forman el sector de la construcción en el territorio catalán.
Los principales retos del tejido empresarial se centran en "la estandarización de procesos e interfaces, la planificación de la capacidad productiva, la digitalización de la cadena de suministro y la generación de demanda suficiente para garantizar la viabilidad de las instalaciones", sentencia el informe.
Aplicar soluciones que resuelvan problemas reales e inmediatos
Las respuestas muestran que una parte relevante de las empresas y entidades del sector está abierta a testar nuevas tecnologías en proyectos reales. El 35% de las empresas y entidades de la construcción consultadas participaría directamente en un piloto tecnológico -una prueba de una nueva solución en un proyecto real-, mientras que un 33% lo haría en función de la dedicación requerida y un 23%, según el coste asociado.
En cuanto al grado de madurez, el 44% considera adecuado probar una solución cuando ya dispone de un piloto validado. Un 30% estaría dispuesto a probarla desde la fase de prototipo funcional, hecho que abre la puerta a desarrollar y validar tecnologías conjuntamente con las empresas antes de que lleguen al mercado.
El propósito final es trasladar las capacidades de investigación aplicada y desarrollo tecnológico a los retos concretos de las empresas, y que los diferentes actores del sector tecnológico desarrollen soluciones con ellas y contribuyan a reforzar la competitividad del sector.