El fabricante japonés de vehículos Nissan ha decidido dar marcha atrás a su plan de recortar la producción en una de sus plantas en Estados Unidos. Tras el anuncio de los aranceles del 25% impuestos por Trump a la importación de vehículos provenientes de México, la marca japonesa suspenderá los nuevos pedidos estadounidenses de dos todoterrenos fabricados en México, que entró en vigor este jueves. "La compañía cuenta actualmente con un amplio inventario en sus tiendas minoristas de EE.UU. que no se ve afectado por los nuevos aranceles. Seguiremos evaluando el impacto, así como las necesidades del mercado, para realizar ajustes adicionales a la producción", ha añadido la multinacional nipona.
En el marco de su estrategia de reestructuración para solventar su delicada situación financiera, Nissan anunció a principios de año sus planes de reducir, a finales de abril, de dos a uno los turnos en su planta estadounidense de Smyrna, en el estado de Tennessee, donde produce su todoterreno Rogue, una decisión que ha optado por revertir ante la entrada en vigor ayer de los nuevos gravámenes. "Actualmente, más de la mitad de nuestro volumen de ventas en EE.UU. proviene de nuestras plantas en Tennessee y Misisipi. Mantendremos dos turnos de producción del Nissan Rogue en nuestra planta de Smyrna manteniendo un volumen más localizado en EE.UU., libre de los nuevos aranceles automotrices", ha explicado este viernes a EFE una portavoz de la firma nipona.
El pasado mes de enero, Nissan anunció diversas medidas para ajustar su producción en Estados Unidos. Contamplaba recortes de turnos y despidos con indemnización en sus plantas de ensamblaje de vehículos en Smyrna, Tennessee, y Canton, Mississippi, y una planta de motores en Decherd, Tennessee. La compañía empleaba a más de 11,700 trabajadores en las tres plantas estadounidenses a fines de 2024.
Hace poco más de un año, la planta de ensamblaje de vehículos de Nissan en Smyrna alcanzó un hito en la fabricación con la producción de su vehículo número 15 millones, un Pathfinder 2024 con acabado en Deep Ocean Blue Metallic. Hasta la fecha, Nissan ha invertido 7.100 millones de dólares en la planta de Smyrna. Con más de 5.700 empleados y una capacidad de producción anual de 640.000 vehículos.
La marca no es ajena al impacto que ha tenido la política arancelaria en los mercados bursátiles. Las acciones del fabricante japonés cayeron este viernes un 5,17% en la Bolsa de Tokio, tras la caída del 3,68% de la víspera, en medio de la preocupación por las repercusiones de los aranceles de Trump. Un descenso que se suma a los que el valor acumula desde que en febrero pasado se anunciara que el fabricante de automóviles se había retirado de las conversaciones para una fusión con su competidor Honda.
La empresa automovilística también ha optado por suspender, por el momento, los nuevos pedidos para el mercado estadounidense de dos de sus modelos del todoterreno Infiniti, el QX50 y el QX55, fabricados en la planta de ensamblaje mexicana de Compas, en Aguascalientes, aunque espera que su producción continúe para otros mercados. Además, como parte de su reestructuración bajo la nueva dirección del presidente Iván Espinosa, Nissan ha decidido dejar de fabricar vehículos en Argentina y consolidar su producción de camionetas pick-up en México a partir de 2026.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha aplicado nuevos aranceles desde que regresó a la Casa Blanca en enero, entre ellas la decisión de subir del 2,5 % al 27,5 % el gravamen para las importaciones estadounidenses de vehículos y autopartes. Una de las primeras medidas de este tipo anunciadas fueron unos aranceles del 25% a las importaciones procedentes de Canadá y México, que se encuentran suspendidas, pero que de entrar en vigor tendrían un gran impacto sobre los fabricantes en esos países, entre ellos los nipones, que exportan desde el país latinoamericano una parte importante de sus vehículos al vecino Estados Unidos.