La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) presenta mañana el informe que evalúa el impacto de la reforma de las pensiones en los ingresos, un análisis clave para ver si es necesario activar la "cláusula de cierre" y tomar medidas adicionales para garantizar la sostenibilidad del sistema. Según se proyectó en la reforma de 2022, este mecanismo de evaluación, que se repetirá cada tres años, cruza las proyecciones de gasto con las de ingresos en aras de seguir evaluando la sostenibilidad del sistema y ver si se necesitan nuevas medidas.
La reforma diseñada por el ahora gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, fijó que la diferencia entre la proyección del gasto y el impacto de las medidas en los ingresos, no debe superar el 13,3% del PIB. En los ingresos, entran en juego tanto las cotizaciones sociales como las transferencias que se hacen desde el Estado. Numerosas voces han puesto en duda la vialidad financiera de la Seguridad Social tras la reforma de pensiones.
Si se supera la diferencia fijada entre ambas variables, el gobierno español está obligado a tomar medidas para corregir gradualmente el exceso previsto de gasto de acuerdo a una senda fijada en la propia reforma. Así, en un mes, debe preparar un listado de posibles medidas correctoras que la AIReF debe evaluar y, con base en ese informe, el gobierno español tiene que negociar con los agentes sociales un plan que debe estar aprobado por el Parlamento y en vigor el 1 de enero del año siguiente.
Ingresos o gastos
Las medidas podrán ir por el lado de los ingresos -con aumento de las cotizaciones sociales u otra fórmula alternativa-; de los gastos, con una reducción del gasto en pensiones en porcentaje de PIB; o una combinación de ambas. Si no se consigue tener aprobada esa norma el 1 de enero de 2026, la reforma prevé un incremento automático en la cotización del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un recargo finalista incluido en la reforma y destinado a aumentar el fondo de reserva, la denominada "hucha de las pensiones", de cara a la jubilación del "baby boom".
La reforma, avalada por Bruselas y consensuada con patronal y sindicatos, desarrolló un amplio paquete de medidas que van desde revalorizar las pensiones con la inflación, al aumento de los ingresos vía cotizaciones, hasta mayores incentivos para extender las carreras laborales o penalizaciones por anticipar el retiro.