Emprender, iniciar una empresa, es toda una aventura. Y no solo por los obstáculos burocráticos, que son protagonistas demasiado a menudo. Representa un gran desafío, sacrificios, costos personales, una experiencia que quizás muchos no repetirían, pero que deja proyectos que hacen crecer la economía del país y un bagaje personal que vale la pena escuchar. Este jueves, cuatro protagonistas del mundo de las start-ups y el emprendimiento han compartido en FOCUS ON sus experiencias, dificultades pero también desafíos superados, con una conclusión común: crecer es importante, internacionalizarse, en función del sector, también, pero el desafío es hacerlo de forma sostenible y sin perder el foco.
Laurent Arens, director de BStartup10, Francesc Font, CEO de Incapto, Jan Amat, CEO de Recomotor, y Sergi Borja, CEO de Honei, han participado en la cuarta entrega de FOCUS ON, los debates de ON ECONOMIA sobre el presente y el futuro de la empresa catalana, en este caso dedicado al emprendimiento, ya que nos encontramos a las puertas del 4YFN, que se celebra en el marco del Mobile World Congress. Este debate, ‘El emprendimiento catalán: del vértigo al éxito’, ha contado con la colaboración de BStartup, el servicio del Banco Sabadell para empresas emergentes.
El debate se ha abierto con una pregunta, “por qué emprender”, que ha tenido una respuesta casi en contra. “Yo creo que si te lo piensas demasiado, no emprendes”, ha dicho Francesc Font al iniciar el debate: “El coste personal es tan grande que probablemente si pones en una balanza todas las cosas negativas que te pueden pasar y las probabilidades de que acabe funcionando bien un proyecto, pues si lo pensaras de manera racional, no emprenderías”.
Esta opinión ha recibido la adhesión del resto de participantes: “Hay emprendedores muy relevantes que dicen que si volvieran atrás y pensaran en si repetirían lo mismo, dicen que no, porque es un sacrificio tan elevado que realmente te lleva a sacrificar familia, amigos y la vida personal y enfocarte mucho en la vida profesional, que es comenzar una start-up”, ha añadido Jan Amat.
Pero volviendo a por qué emprender, en lugar de por qué no, también coinciden en que hay un alto grado de motivación personal, de hacer lo que te gusta. “Es una motivación personal, ver que tú puedes cambiar algo, que puedes crear algún producto, algún servicio, tienes ganas de hacerlo, y juntas los recursos y disparas”, dice Font. Sergi Borja cree que “la clave es comenzar por una pasión; si te gusta mucho lo que haces, es igual toda la corriente que te viene en contra”.
El fundador de Honei ha explicado su experiencia: “Entré de forma bastante inocente. Me gusta mucho programar, entonces yo nunca he sentido como un sacrificio el hecho de que los clientes no te hagan caso o que todo falle, porque al principio es realmente contra corriente. Pero como nosotros estábamos programando y nos lo pasábamos bien programando, no nos hacía mucho daño, nos daba igual si teníamos éxito o no. Lo que nos importaba era programar una solución para el cliente con quien estábamos intentando trabajar”.
Para Jan Amat, emprender fue casi seguir una tradición familiar: “Lo he vivido mucho en casa, porque mi padre empezó una empresa muy joven, más que yo incluso, mi madre también montó un bar-restaurante que ha seguido mi hermana, y tengo otra hermana que también ha hecho un estudio de interiores”. No obstante, ha admitido que el emprendedor quizás también nace, pero sobre todo, “se hace durante el camino”, en el cual el proyecto evoluciona y a menudo al final “no tiene nada que ver con la idea inicial”.
Los tres emprendedores han repasado los inicios de sus proyectos y también los desafíos, muchos de los cuales son comunes. Font apunta a una “crisis de talento fuerte” en Catalunya y a conseguir financiación, con lo que coincide con Amat. “Desde hace un par de años, vivimos una resaca, realmente ahora es un momento complicado para el mundo start-up”, ha dicho el CEO de Recomotor.
Conseguir financiación es clave, complicado y peligroso porque puede suponer perder el foco. Laurent Arens señala que “levantar una ronda es un trabajo casi a tiempo completo, implica el 100% de tu tiempo, o casi, perdiendo el foco de producto, de todo lo que tienes que hacer como CEO durante tu día a día. Y el fundraising es muy duro, porque normalmente los fondos suelen decir que no a prácticamente todo lo que ven”.
Crecer y las exigencias de los inversores
Crecer de acuerdo con las exigencias de los inversores es otro de los desafíos. Lo explica, desde el otro lado, el director de BStartup10, el vehículo inversor en start-ups del Sabadell. “Entras en una rueda, que el venture capital te pide unos crecimientos que requieren mucho capital y que sabes que probablemente necesitarás otra ronda y otra ronda. Y el multiplicador, yo que estoy en la industria, lo veo, porque son números: de cada 10 inversiones que hace un venture, probablemente unas 8 le vayan mal y dos le tienen que ir bien, una le tiene que ir muy bien. Entonces, obligatoriamente necesitan multiplicadores muy elevados sobre su inversión, porque la inversión que va bien tiene que compensar todas las que han ido mal”, ha valorado Laurent Arens.
Jan Amat ha explicado su experiencia: “Tienes que crecer y crecer, y seguir invirtiendo, con lo que quizás sí que generas ebitda, pero lo más importante es la caja y entonces uno de los momentos críticos para nosotros ha sido la falta de financiación. Esto ya es una etapa que ha pasado”.
“Lo que genera más vértigo es que tú tienes una idea, crees que puedes cumplir un business plan, y entra inversión, entonces entras en una carrera contra reloj, y al final estás quemando dinero cada mes, en el caso de estar con venture capital, por buscar ese crecimiento tan acelerado”, ha añadido Borja. “Nos encontramos con una especie de dicotomía, donde te dicen que tienes que crecer al 50 o al 100%, con todo lo que implica, y de manera rentable. No. A las vacas, o les sacas leche o las engordas para hacer carne. Todo no lo puedes hacer”.
Arens ha recordado que “venimos de unos años donde había mucho capital en el mercado para invertir y las oportunidades son las que son”, cosa que acabó “inflando las valoraciones y entrando un poco en cualquier compañía y con mucho capital”. Esto ha cambiado: “Ahora, más que la rentabilidad, que también, se mira mucho la eficiencia dentro del crecimiento. Hay una métrica que utilizan mucho los fondos, que es el Rule of Forty, que mira si estás creciendo sanamente o no. Y lo que se empieza a mirar mucho en fases posteriores es qué palancas puedes tocar para convertir tu compañía en rentable”.
Para decidir en qué proyectos invierte, BStartup se fija mucho en las personas: “Nosotros invertimos en fases muy incipientes, podríamos ser el primer o segundo inversor de la compañía, y entramos en un momento en que prácticamente hay un MVP, un producto mínimo viable. Quizás hay métricas o no, depende. Hay poca cosa a analizar. Es, sobre todo, confiar en el equipo, que la visión del equipo se pueda cumplir, e invertir en personas”.
Más facilidades para emprender y más casos de éxito
Los emprendedores han pedido que se facilite montar una empresa en Catalunya, España y Europa y que se ponga en valor la figura del emprendedor. “Las grandes start-ups que todos conocemos están en Estados Unidos, que lo tienen muy fácil: tienen un mercado de 300 millones de personas, con el mismo idioma, con los mismos impuestos y adelante. Y tú aquí ves a Francia, a Italia... En Europa tenemos unos hándicaps para emprender que son bastante agravados en comparación con Estados Unidos”, ha dicho Font.
Amat ha coincidido: “Totalmente de acuerdo que se ha de potenciar el talento de aquí y necesitamos más casos de éxito aquí, en España, en Europa, más Spotifys, más Revoluts. Y es un círculo virtuoso que, si hay proyectos que funcionan, que acaban siendo el famoso unicornio y acaban siendo empresas mil millonarias, es una cadena que sigue, el venture capital confiará más en las empresas innovadoras y de reciente creación, entonces se creará más ecosistema y nosotros podemos potenciar más el talento de aquí”.
“La innovación genera innovación, y los casos de éxito de grandes start-ups que han tenido éxito en nuestro ecosistema, acaban generando nuevas start-ups. Hay gente que ha entrado en Globo, Factorial, empresas que han tenido éxito, que ahora están montando sus proyectos y van haciendo crecer este ecosistema y cada vez hay más innovación, hay más empresas, más start-ups y eso es una rueda que va girando. Pero nuestro ecosistema tiene los años que tiene y Silicon Valley nos lleva muchos años de ventaja”, ha valorado Arens.
Han puesto en valor que las administraciones intentan fomentar las start-ups. “Hay entidades como Acció o el Institut Català de Finances que a nosotros, por ejemplo, nos han ayudado bastante en los inicios, ahora también y a nivel estatal pues Enisa”, ha explicado Amat. “Aquí tenemos la suerte de que hay mucho financiamiento público que viene de España y también de Europa. Son financiamientos que en otros ecosistemas no están y se han de aprovechar. Y muchas veces son a fondo perdido, y otros que son puramente préstamos pero con unas carencias muy lejanas que si la empresa va bien lo podrá retornar y si no ya habrá cerrado. Entonces, es prácticamente también una subvención y se ha de aprovechar”, ha añadido Arens.
Internacionalizarse, ¿sí o no?
Este FOCUS ON no podía acabar sin hablar de internacionalización, con una pregunta: ¿mercado local o internacional? “Depende del sector. Hay productos que has de comenzar con tu mercado más cercano y en cambio hay otros, sobre todo los que son más tecnológicos, que cuanta más escala cojas, mejor. Es mucho más fácil exportar software, que alguien se descargue una licencia en Noruega, que no enviar productos físicos desde aquí, que tendrías que montar un sistema similar allí. Depende también del entorno competitivo, de cuánto tiempo tienes para ser un actor relevante y consolidarte”, ha respondido Font.
“El foco es importante. Has de tener muy claro contra quién compites. (...) Hay países, por ejemplo Italia, que el tema de las marcas lo saben trabajar mucho mejor. Aquí todavía estamos aprendiendo a ver cómo te haces un nombre para ir a vender fuera. La marca España no es muy sexy, las cosas como sean. Barcelona, hemos de decir que Dios nos ayude. Decir que montas un proyecto en Barcelona vende bastante, pero se ha de trabajar”, ha añadido el CEO de Incapto.
Jan Amat ha añadido que “también depende de la cuota de mercado” que tengas. “Si tienes un 1% o menos de tu mercado, estatal o regional o local, pues es mejor que ocupes más del 1% antes de irte a Francia, a Alemania o a Italia. En nuestro caso, nos hemos enfocado mucho en tener en el territorio español una cuota mínimamente aceptable y, en el futuro, ir a otros países, pero todavía lo vemos un poco lejos”.
Para Sergi Borja, “internacionalizarse son dos variables: el tamaño del mercado y la escalabilidad de tu producto”. En el caso de Honei, una start-up que se dedica a la restauración, “España, que es el segundo país con más restaurantes per cápita, es un mercado gigante donde puedes crecer; si quieres tener una mitad de cuota en España y otra mitad en Francia, quizás el coste de conseguir esa mitad de cuota en Francia es mucho mayor que conseguir el doble de cuota en España”.
Laurent Arens ha coincidido en que “depende mucho también de la fase en la que esté la compañía” y ha añadido un elemento: “Al internacionalizarse, pierdes el foco. Tienes tu mercado principal, Catalunya o España, y has de empezar a abrir mercados. A veces los puedes abrir desde aquí, a veces no. A veces tienes que abrir una oficina de representación en el país, has de captar talento allí y eso es una pérdida o un cambio de foco de la compañía, y muchos recursos. Entonces, depende del estado en el que esté la compañía, quizás es mejor esperar, consolidar un mercado, demostrar que tienes un modelo de negocio viable, un producto escalable, que pueda operar en otros mercatos y, a partir de ahí, recaudar el capital necesario para poder hacer esa expansión internacional”.
Puedes ver el debate entero a continuación: