El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido este sábado la guerra arancelaria que ha terminado de desatar esta semana con la imposición generalizada de aranceles, aunque ha admitido que puede existir un coste previo para la población norteamericana antes de recoger sus frutos.

Convencido de la eficacia de sus medidas, Trump ha asegurado que su administración va a conseguir el retorno de "empleos y negocios como nunca antes se ha visto" en lo que defendió como una "revolución económica".

"Vamos a ganar. Aguantad, porque no va a ser fácil, pero el resultado final será histórico", animó el presidente estadounidense.

Trump abordó en particular la situación con China, a la que impuso gravámenes del 34 por ciento a sus productos, en una medida que fue contestada ayer por Pekín en los mismos términos sobre las importaciones desde Estados Unidos.

En este sentido, Trump ha denunciado que China "y otros países" han tratado a Estados Unidos "insosteniblemente mal", según el mensaje publicado en su plataforma Truth Social en el que ha prometido que no se apartará de esta línea. "Hemos sido el poste de los azotes, tontos e indefensos, pero eso se ha acabado", ha dicho.

China exige a EE. UU. abandonar la guerra arancelaria

Precisamente China ha pedido este sábado al gobierno de Donald Trump en que abandone esta "injusta" guerra arancelaria que está abocando los mercados a colapsos como el ocurrido este pasado viernes, cuando la Bolsa de Nueva York y las europeas, cerraron su peor sesión desde la pandemia. 

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, ha publicado en su cuenta de Facebook este mensaje acompañado de una imagen con gráficas de las caídas de índices bursátiles como el S&P 500 y bolsas de valores como el Nasdaq.

"El mercado ha hablado", ha avisado Guo en su comentario, antes de denunciar que "la guerra de aranceles y comercio que ha comenzado Estados Unidos contra el mundo es injustificada y no ha ido precedida de provocación alguna".