Las dos próximas semanas van a ser claves para el ahorrador que huye de los riesgos y tiene su dinero en fondos monetarios, letras o depósitos bancarios. El mercado espera que el próximo jueves el BCE vuelva a recortar el precio del dinero en un cuarto de punto hasta el 4% (ya lo rebajó el pasado 6 de junio), mientras que la Reserva Federal estadounidense (Fed) se estrenará el próximo día 18, desde sus niveles actuales del 5,5%. Dependiendo de la fortaleza o debilidad de las economías, los bancos centrales bajarán con mayor o menor celeridad los tipos de interés.

Pero esta expectativa ya se ha reflejado en los mercados. Esta misma semana, en la subasta de letras del Tesoro los tipos han caído: en el plazo de seis meses al 3,24% y en las que viven un año ha caído hasta el 2,97%, el nivel más bajo desde febrero de 2023. Las letras son la referencia para el ahorro a corto plazo sin riesgo y se espera que continúen cayendo al son de las decisiones de los bancos centrales durante este año y a lo largo de 2025. Por ejemplo, desde Renta 4 esperan que el BCE baje este año dos veces más los tipos en un cuarto de punto y a lo largo de 2025 lo haga en tres ocasiones.

Desde el banco de inversión Atl Capital explican: “En los últimos años, se ha producido una vertiginosa subida de tipos hasta niveles no vistos desde 2008. Debido a ello, los mercados monetarios se han visto muy reforzados, al ofrecer unas rentabilidades extraordinarias con un riesgo muy bajo. Sin embargo, parece evidente que este escenario está cerca de llegar a su final. Según las expectativas de bajadas de tipos de interés para los próximos meses, se prevé una reducción en las rentabilidades de los activos monetarios desde los 3,70% actuales a niveles cercanos al 2% a mediados de 2025 en Europa”, explican.

Las letras son la referencia para el ahorro a corto plazo sin riesgo y se espera que continúen cayendo al son de los bancos centrales

Si la rebaja de los tipos es importante puede ocurrir que los tipos reales (descontando la inflación) acaben siendo negativos, es decir, que el ahorro sea incapaz de cubrir la subida de precios y, por tanto, pierda poder adquisitivo. Los expertos recomiendan en estas situaciones asumir más riesgos para intentar, al menos, cubrir la inflación, aunque el ahorrador español siempre se muestra renuente a esta estrategia como lo evidencia que, pese a que los grandes bancos apenas han retribuido el ahorro en estos dos años de subidas de tipos, han mantenido sus posiciones en cuentas corrientes al cero por ciento.

Como indica Harry Goodacre, estratega de la Unidad de Investigación Estratégica de la gestora internacional Schroders, “asegurarse los rendimientos actuales implica asumir riesgos, pero puede que menos de los que cabría pensar en un principio”. Y añade: “Nuestros análisis han demostrado que en cada periodo de 20 años desde 1926, la renta variable ha obtenido rentabilidades superiores a la inflación. De modo que, si bien las inversiones bursátiles pueden ser arriesgadas a corto plazo, si se comparan con la inflación han superado al ahorro seguro a largo plazo. Esto no significa que la renta variable no haya atravesado momentos difíciles en ocasiones durante periodos de inflación muy alta y que no todos los sectores se hayan comportado igual frente a la inflación”, concluye.

Alternativas

Un primer paso en esta búsqueda de más rentabilidad sería la compra de bonos. Los expertos recomiendan bonos corporativos de alta calidad crediticia: la bajada de tipos favorece los bonos corporativos, ya que las empresas pueden refinanciar sus deudas a tipos más bajos. Es recomendable optar por bonos de empresas sólidas con buena calificación crediticia, que puedan ofrecer rendimientos atractivos sin un riesgo excesivo. Empresas en sectores defensivos como el farmacéutico o el alimentario son buenas opciones. Asimismo, los fondos que invierten en estos bonos también son una alternativa segura.

Los ahorradores podrían rotar hacia bonos soberanos de países desarrollados, ya que suelen ganar valor a medida que los tipos de interés bajan. Los bonos del Tesoro de EE.UU., los bonos alemanes o los españoles a largo plazo son opciones conservadoras que tienden a apreciarse cuando las tasas de interés caen. Por último, aunque la bajada de tipos podría indicar que la inflación está controlada, invertir en bonos indexados a la inflación puede proteger a los inversores ante posibles repuntes inflacionarios inesperados en el futuro.

Los ahorradores podrían rotar hacia bonos soberanos de países desarrollados, ya que suelen ganar valor a medida que los tipos bajan

Otra opción conservadora, aunque no exenta de riesgo es invertir en empresas de elevados dividendos. Así, en un entorno de tipos bajos, las acciones que ofrecen dividendos elevados se vuelven más atractivas para los inversores en busca de ingresos. Empresas en sectores como servicios públicos (agua, electricidad y gas), telecomunicaciones o infraestructuras suelen ofrecer dividendos consistentes y se benefician de la baja volatilidad. También existen fondos especializados en acciones de empresas con políticas de dividendos sostenibles, los cuales permiten diversificar el riesgo y obtener rendimientos periódicos. Algunos ejemplos incluyen los fondos de acciones europeas o globales de alto dividendo.

Para los que estén dispuestos a dar un salto más arriesgado en bolsa existen sectores beneficiados por la caída de tipos. Por ejemplo, el sector de energía renovable y transición energética, ya que el capital necesario para financiar grandes proyectos de infraestructura y energías limpias se abarata, lo que hace atractivas las inversiones en compañías del sector de las energías renovables (solar, eólica, hidrógeno verde). Empresas como Iberdrola, Solaria, Acciona Energía o fondos centrados en energías limpias pueden ofrecer buenas oportunidades a largo plazo. Además, las bajas tasas de interés suelen favorecer la compra de inmuebles y la financiación de grandes proyectos inmobiliarios, lo que tiende a beneficiar a las socimis (sociedades de inversión inmobiliaria) y las empresas constructoras.

Eso sí, no olvidar, por último, que las bajadas de tipos son también un momento especialmente proclive a distintas burbujas en la inversión.