A favor de la ampliación del aeropuerto del Prat

- Òscar Oliver
- Barcelona. Jueves, 3 de abril de 2025. 05:30
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Catalunya es un país abierto al mundo. Siendo un territorio con una rica historia y cultura, siempre ha sido un punto de referencia en el panorama internacional. Su proyección internacional se ha visto reforzada en las últimas décadas gracias a la internacionalización de su economía y la captación de inversión extranjera. La internacionalización de la economía catalana ha sido un proceso continuo que ha permitido a las empresas locales expandirse más allá de las fronteras nacionales. Este proceso ha sido impulsado por diversos factores, incluyendo la calidad de los productos y servicios catalanes, la innovación tecnológica y la capacidad de adaptación a las necesidades de los mercados internacionales. Las exportaciones catalanas han experimentado un crecimiento significativo, con sectores como la automoción, la química, la alimentación y las tecnologías de la información y la comunicación liderando este aumento.
La captación de inversión extranjera ha sido otro pilar fundamental en la proyección internacional de Catalunya. El país ha logrado atraer inversores de todo el mundo gracias a su infraestructura de calidad, su ubicación estratégica y su talento humano altamente cualificado. Barcelona, la capital de Catalunya, se ha consolidado como un hub tecnológico e innovador, atrayendo empresas multinacionales y startups que buscan un entorno favorable para el desarrollo de sus proyectos. En todos estos procesos, el aeropuerto del Prat ha tenido un papel fundamental. Entender la internacionalización de nuestra economía, la salida al exterior de nuestras empresas, sin la necesaria participación del aeródromo catalán, sería poco riguroso e injusto. Y a la inversa, la captación de inversión extranjera, el establecimiento de nuevas empresas de todo el mundo en nuestro país, no habría sido posible sin garantizar la existencia de un aeropuerto bien conectado, no solo con Europa, sino más allá, con el mundo entero. En este sentido, sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer.
Entender la internacionalización de nuestra economía sin la necesaria participación del aeropuerto del Prat sería poco riguroso e injusto
El aeropuerto del Prat es, por tanto, una herramienta fundamental al servicio de la prosperidad económica y social de nuestro país. Quien diga lo contrario, sencillamente se instalará en una lógica inviable de decrecimiento económico y decadencia colectiva que no interesa a nadie, tengámoslo claro. Los próximos años serán decisivos para el futuro de la instalación catalana, con una ampliación de su infraestructura que debe hacer posible la construcción de un verdadero hub global en el sur del Mediterráneo con opciones reales de establecer un "puente aéreo" entre Asia y América. Deberemos trabajar duro para hacerlo posible, acertando con el mensaje que dirigimos a la ciudadanía, explicando muy bien los grandes beneficios de la ampliación. Y los beneficios existen.
La creación de nuevos puestos de trabajo, hasta más de 80.000 directos y casi 370.000 indirectos, es uno de los beneficios más claros de la ampliación. Pero hay otros. La construcción de una oferta de vuelos que nos conecte directamente, sin escalas, con los cinco continentes es un poderoso argumento a favor de la ampliación. El aeropuerto del Prat debe convertirse en un aeropuerto "global" al servicio de las empresas catalanas que necesitan acceder a los mercados asiático y americano de forma rápida y ágil. Atrás deben quedar los años en que volar a destinos lejanos desde Barcelona suponía hacer escala en uno de los grandes hubs europeos. La capital catalana está en condiciones de convertirse en un enclave de referencia en el Mediterráneo Occidental gracias a su aeropuerto, y esto será posible, en gran parte, gracias a la ampliación.
La ampliación del Prat se convertirá en una herramienta poderosísima de captación de nuevas inversiones y de establecimiento de empresas en Catalunya
El argumento recurrente del incremento del número de turistas -a menudo se dice que esta será la única consecuencia de la ampliación-, es demagógico y falta a la verdad. Hablemos claro. En caso de que nos visiten más turistas, estos no serán de "bajo coste", como se suele decir. La creación de un mapa de rutas global, especialmente con el continente asiático y de forma específica con el Extremo Oriente, favorecerá la llegada de un turista de alto poder adquisitivo, que se aloja en buenos hoteles, que disfruta de nuestra gastronomía y que se interesa por la cultura del país. Este turismo, con origen en países como Japón o Corea del Sur, se distancia claramente de aquel modelo de turismo de "borrachera" que durante mucho tiempo se instaló en el centro de nuestra ciudad. Afortunadamente, las tendencias cambian, los errores se corrigen y la ampliación hará posible que nuestra ciudad cambie también el paradigma turístico.
Y una última cuestión, pero no menos importante: la captación de inversión extranjera. La ampliación del aeropuerto no solo facilitará la salida a los mercados internacionales de las empresas del país, como decíamos antes, sino que se convertirá en una herramienta poderosísima de captación de nuevas inversiones y de establecimiento de empresas en Catalunya. La sucesión de los hechos es muy clara. La consolidación de una red de vuelos de largo radio con origen en Barcelona es la clave de bóveda imprescindible para la atracción de empresas internacionales a nuestro país. Cualquier corporación que quiera establecerse en Barcelona, o en su entorno, lo primero que hace es fijarse en la conectividad aérea, especialmente intercontinental, de nuestro aeropuerto. Una buena oferta de rutas es un eslabón imprescindible en el camino hacia la atracción de nueva inversión extranjera y la generación de nuevas oportunidades.
La ciudad de Barcelona y su aeropuerto viven momentos cruciales. El debate en torno a la ampliación de la infraestructura está muy vivo, pero no siempre pone sobre la mesa argumentos suficientemente contrastados. Ante esta situación, que a menudo desemboca en desinformación, es necesario aclarar las cosas para desmontar creencias erróneas o interesadas. No podemos despistarnos. En los próximos años, podemos ser testigos de cómo nuestra ciudad, y el país en su conjunto, se sitúan en una posición de privilegio en el sur de Europa, o bien presenciar el inicio de una lenta decadencia que nos llevará a un inevitable empobrecimiento económico y social. Es hora de decidir.