Los artistas Miquel Barceló, Cristina Iglesias y Javier Marín han sido preseleccionados por el Patronato de la Junta Constructora del templo de la Sagrada Familia para presentar sus diseños para la fachada de la Glòria, la que da a la calle Mallorca y que será la más monumental de las tres que configuran el templo expiatorio, al lado de las ya finalizadas fachadas del Naixement, del mismo Antoni Gaudí, y de la Passió, que cuenta con el admirable conjunto escultórico de Josep Maria Subirachs. Aunque esta fachada ya se ha empezado a construir, la parte de estos artistas, que es principalmente la decoración escultórica, todavía tardará unos años en convertirse en realidad.
Hay que tener en cuenta que los tres artistas han sido preseleccionados para que presenten sus proyectos para una fachada que prevé un centenar de figuras y que quiere simbolizar la historia de la humanidad desde Adán y Eva hasta el juicio final, incluyendo las enseñanzas de Jesús, así como representaciones del cielo y el infierno, este último situado bajo el túnel que formaría la escalinata prevista sobre la calle Mallorca. Las propuestas tienen que servir para que el patronato pueda seleccionar al artista o los artistas que finalmente ejecutarán la obra, pero para el público en general, estas son tres obras clave para entender el estilo y la creatividad de cada uno.
Miquel Barceló: Cúpula de la Sala de los derechos humanos de la ONU
El mallorquín Miquel Barceló (Felanitx, 1957) es, de los tres candidatos, el más conocido en Catalunya. De hecho, ha expuesto varias veces a Barcelona e incluso exhibió su escultura monumental Gran elefant dret entre 2010 y 2011 ante el centro cultural CaixaForum en el marco de la muestra retrospectiva que se pudo ver en la antigua fábrica Casaramona. Recientemente, ha sido el autor del cartel del 125 aniversario del FC Barcelona y, además, ya se propuso hace unos meses para diseñar la fachada de la Glòria. Además, comparte con Antoni Gaudí el hecho de que los dos intervinieron en la catedral de Palma. Si el arquitecto de la Sagrada Familia intervino entre 1903 y 1915 en la reforma de la seo mallorquina, Barceló es el artífice de la decoración de la capilla del Santíssim, con un mural que representa el fondo marino elaborado entre 2001 y 2006.

Ahora bien, si una obra ha merecido el reconocimiento internacional de Barceló, esta es, por su significación global, la Cúpula de la Sala de los derechos humanos de la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra. Se trata de una obra elaborada entre 2007 y 2008 de embellecimiento de una cúpula anteriormente blanca en la que Barceló quiso expresar una metáfora del propósito mismo de la ONU, a través de una representación que recuerda -otra vez- un fondo marino rellenado de estalactitas tintadas principalmente en color azul sobre una superficie de 1.400 metros cuadrados. La obra, por su magnificencia, ha merecido el apelativo de Capella Sixtina del siglo XXI.


Cristina Iglesias: 'Hondalea'
La vasca Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) también tiene una cierta vinculación con Barcelona, ya que fue en la capital catalana donde pasó parte de su etapa formativa y donde estudió dibujo y cerámica. Si uno de los motivos principales de la obra de Barceló es el fondo marino, Iglesias se fija principalmente en la naturaleza terrestre y las formas geológicas para crear un vocabulario propio que entronca su obra artística en obras como Portón-Pasaje, en el Museo del Prado de Madrid o Forgotten steams en Londres. En Barcelona se puede admirar su obra Políptico VII, situada en el MACBA.

En todo caso, una obra clave de su producción es Hondalea, una intervención artística fascinante efectuada entre 2019 y 2021 en el interior del faro de la isla de Santa Clara, en la bahía de Concha de San Sebastián. La obra está excavada en el mismo edificio del faro, cuyas paredes le hacen de envoltorio, y propone una relectura artística de la costa vasca y la fuerza del mar que lo rodea, en un diálogo entre la naturaleza y la civilización que simboliza la defensa de la conservación del medio natural que además supone el reaprovechamiento artístico de una construcción en desuso.


Javier Marín: 'Cabeza vainilla'
El mexicano Javier Marín (Uruapan, 1962) es quizás el artista menos conocido de la terna de candidatos a diseñar la fachada de la Glòria de la Sagrada Família, a pesar de su importante proyección internacional y el hecho de que es el más escultor figurativo de los tres. Entre sus obras figuran el retablo mayor de la catedral de Zacatecas, con once figuras de bronce de 2010 que muestran su capacidad expresiva en el entorno religioso, o la intervención efímera Chalchihuites en la fachada de la Casa de América de Madrid de 2007, que ofrecía una visión artística del México contemporáneo, entre otros.

Una de las obras claves del artista mexicano, por su grandiosidad y para ser un reflejo de su imaginario artístico es Cabeza Vainilla, una escultura que toma la forma de cabeza gigante con ramificaciones naturales que recuerda la figura de un árbol humanizado, proveniente de una serie de tres cabezas de 2008 -junto con Cabeza Córdoba y Cabeza Chiapas- instalados temporalmente en espacios como la plaza Luis Cabrera de Ciudad de México, la plaza de las Américas Juan Pablo II de Zapopan o el entorno del Museo de las Artes de la Universidad de la ciudad mexicana de Guadalajara, entre otros lugares.
