Con las obras de la Sagrada Familia encarando los retos de culminar este mismo año la torre de Jesús e impulsar la construcción de la fachada de la Glòria —donde ya se ha empezado a instalar el andamio en la acera de la calle Mallorca—, el Ayuntamiento de Barcelona ha afrontado la necesaria reurbanización de los entornos con un primer paso que afectará a la calle de Marina justo delante de una de las partes más consolidadas del templo, la fachada del Naixement, con una transformación que servirá para recoser el templo con la plaza Gaudí reconvirtiendo la calle en un espacio versátil de 6.200 m² que funcionará como antesala del templo.
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Actualmente, la calle Marina en este tramo, entre las calles Provença y Mallorca, está destinada a uso exclusivo para peatones, pero mantiene su traza de calle para el tránsito rodado, ya que en el año 2018 se cerró este tramo al paso de vehículos, así como el inmediatamente inferior —entre Mallorca y València—, pero con la única intervención de colocar mobiliario urbano, manteniendo las aceras y la calzada anterior. Según ha informado el Ayuntamiento de Barcelona este miércoles, lo que ahora se plantea es una intervención más estructural incluida en el Plan de Acción del Espacio de Gran Afluencia (EGA) de la Sagrada Familia, que busca descongestionar el espacio público y regular los flujos de visitantes y hacerlos compatibles con la vida vecinal.
En este sentido, la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, ha señalado que la intervención prevista está “inspirada en una propuesta de Rubió i Tudurí de 1977” pero actualizada al siglo XXI, que propone un espacio semicircular que conecta las escalinatas de la fachada del Nacimiento con los caminos de la plaza Gaudí. El mismo consistorio destinará un presupuesto de 2,7 millones de euros a este proyecto, con la previsión de iniciar las obras el próximo mes de septiembre y terminarlas en ocho meses, de manera que el nuevo espacio ya estaría en uso “en la primavera de 2026”, es decir, coincidiendo con la celebración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí y la capitalidad de la arquitectura.
¿Cómo será el nuevo espacio?
La intención de la intervención en la calle Marina es crear una continuidad entre la manzana que ocupa la Sagrada Familia y la que ocupa la plaza Gaudí, generando una gran superficie continúa y permeable. La reurbanización se inspira en una propuesta del paisajista Nicolau Maria Rubió i Tudurí de 1977 que crea una traza circular que conecta a través del nuevo espacio la fachada del Naixement con la zona de jardines de la plaza Gaudí, y que incluirá un gran banco perimetral. El resultado será un espacio versátil como extensión de la plaza de Gaudí que permitirá ser un espacio de encuentros populares y antesala del templo.



Asimismo, desde el Ayuntamiento se apunta que este es el primer paso para una intervención de conjunto en todos los entornos de la Sagrada Familia, donde también está previsto el acondicionamiento de la calle de Provença y la conexión de la avenida Gaudí. Hay que tener en cuenta que los planes de la junta constructora de la Sagrada Familia incluyen acabar este año la capilla de l'Assumpta, con la cual quedarían prácticamente acabadas las obras del templo en la calle Provença, hecho que facilitaría afrontar la urbanización definitiva del tramo de esta calle entre Marina y Sardenya, que también está cortado al tráfico, pero mantiene la estructura anterior de aceras y calzada.
La calle Mallorca, para más adelante
En todo caso, ninguna de estas intervenciones incluye de momento la pieza más complicada de todo el rompecabezas de la Sagrada Familia y su entorno, que es el acceso al templo por la calle Mallorca. Aquí ya se ha empezado a trabajar en la fachada de la Glòria y ya se han preseleccionado los artistas que participarán en la elaboración del centenar de estatuas previstas, pero, en cambio, no se conoce todavía ninguna solución con respecto a la escalinata y la posibilidad de expropiar a los vecinos de delante. Sobre este particular, Bonet ha apuntado que se trabaja en una “solución definitiva que garantice el derecho de la vivienda” de los vecinos que puedan resultar afectados, a la vez que se mantiene el compromiso de encontrar la solución durante este mismo mandato. Todo ello implica que la resolución de la calle Mallorca quedará para más adelante.