"Estamos en mi estudio" nos explica Albert Guinovart sentado delante de su piano de cola Steinbeck, muy probablemente su bien más preciado. "Es aquí donde trabajo". Aquí está donde surge la magia. "Eso de la magia es muy poético. El trabajo diario es más prosaico". Músico y compositor de referencia en nuestro universo clásico, autor de la partitura del musical Mar i cel, responsable de las sintonías de algunas de las series más populares de TV3, hoy recibirá el Premio 440 a la Trayectoria 2025 otorgado por el grupo Enderrock. "Cuando me dijeron que me daban el premio, me sentí muy agradecido, porque es un reconocimiento a toda una trayectoria. Espero, sin embargo, que no sea uno de estos premios que te dan cuando piensan que ya lo has hecho todo. Todo lo contrario, todavía me queda mucho para hacer". (Podéis disfrutar de la entrevista entera en el vídeo enlazado)

El niño que no jugaba, al pianista que escuchaba punk

Explica Albert Guinovart que era un niño muy tímido y reservado. "Me regalaban juguetes y no me gustaban. Siempre estaba muy callado y muy quieto. En casa, incluso estaban preocupados por si se me pasaba alguna cosa. Y entonces un día, mi madre me llevó con ella acasa de la vecina y voy...". Vio un piano. "Toqué con mis manecitas el piano. Me quedaba enorme, aquel instrumento, porque, claro, yo era muy pequeño, pero me sedujo enormemente". Tocando aquellas teclas descubrió que se generaban unos sonidos. De nuevo, la magia. "Cuando nos marchamos, le dije a mi madre si podíamos volver a casa de la señora Pepita para hacer música china, porque a mí aquello me sonaba a chino". A través del piano, el pequeño Albert Guinovart descubrió la manera de conectarse y comunicarse con el mundo. Una relación que siguió yendo a clases particulares, para después entrar al Conservatorio del Liceu de Barcelona y, acabada la carrera, marcharse a Londres a seguir los estudios con la pianista y pedagoga Maria Curcio. Era inicios de la década de los 80. En la capital británica no solo perfeccionó su técnica como pianista de clásica, sino que, en una ciudad en ebullición, también entró en contacto con muchas expresiones culturales que en Barcelona tan solo se intuían: la música funk, la new wave, el punk... ¿Albert Guinovart escuchando a los Sex Pistols? "Los escuché, aunque no son de mis preferidos. Los The Clash, también. Pero me gustaban más bandas como los Stranglers o The Smiths. Pero en Londres descubrí mucha música funk".

Entrevista Albert Guinovart, compositor Mar y Cielo / Foto: Carlos Baglietto
Albert Guinovart recibe hoy el Premio 440 a la Trayectoria 2025 / Foto: Carlos Baglietto
De salida me lo pensé, era muy joven y todavía no había compuesto nada profesionalmente. Pero era una oportunidad que no podía decir que no

Fue en Londres también donde recibió una llamada de una amiga explicándole que Dagoll Dagom habían abierto una convocatoria buscando compositores para poner música a su próximo espectáculo, un musical inspirado en la obra de Àngel Guimerà Mar i cel. "Tenía una amiga del Conservatorio del Liceu, Isabel Soriano, que había entrado a formar parte de la compañía. Fue ella la que me avisó de que estaban haciendo pruebas". Albert Guinovart se apuntó. "La prueba consistía en hacer un coro y un aria. Lo grabé con un piano y un cuarteto de voces y volví hacia Londres". Dos meses más tarde recibió una llamada que no se esperaba. Lo habían seleccionado para componer la música del espectáculo. "De salida me lo pensé", confiesa. "Era muy joven y todavía no había compuesto nada profesionalmente. Pero era una oportunidad a la que no podía decir que no. En una semana, fui a ver todos los musicales que había en la cartelera de Londres. Mi suerte fue que Dagoll Dagom querían hacer un musical del estilo de los Miserables o El fantasma de la ópera, musicales, como se acostumbra a decir, operísticos. Me fue perfecto, porque si hubiera tenido que hacer canciones pop, quizás no lo habría hecho bien. Eso sí, a pesar del éxito, después de componer Mar i cel estuve cuatro años sin encontrar trabajo".

Una historia apasionante

Casi 40 años después de aquel primer estreno, adiós a los escenarios de Dagoll Dagom, Mar i cel se ha vuelto a estrenar con el mismo éxito, si no más, de las anteriores reposiciones. "Con respecto a lo estrictamente musical, no sé cuál es la fórmula del éxito, porque si no, lo tendría constantemente". En un espectro más genérico, para Albert Guinovart Mar i cel funciona sobre todo porque es un espectáculo muy emocionante. "La historia es muy épica. Hay una historia de amor apasionante con un contexto histórico muy bestia. Podríamos decir que Guimerà fue un visionario. Por otra parte, el libreto del espectáculo es fantástico. Las letras de Xavier Bru de Sala son muy poéticas y muy bonitas. Y la escenografía de Montse Amenós e Isidre Prunés con aquel barco es espectacular. Es imposible disociar el barco del espectáculo. El éxito de Mar i cel es la suma de todos estos ingredientes".

Entrevista Albert Guinovart, compositor Mar y Cielo / Foto: Carlos Baglietto
Albert Guinovart en su estudio del barrio del Guinardó de Barcelona / Foto: Carlos Baglietto

Para mí, tocar en cualquier pueblo de Catalunya es igual de importante que hacerlo en el Carnegie Hall de Nova York

Mar i cel no ha sido el único éxito, ni mucho menos, en la trayectoria de Albert Guinovart. En el ámbito más popular, suyas son las bandas sonoras de series de televisión como Nissaga de poder o Laberint d'ombres; en el de la clásica también ha alcanzado todos los hitos que puede soñar una pianista. Uno de los últimos, actuar en un recinto tan icónico para el género como el Carnegie Hall de Nova York. "Es el templo de los templos. En el camerino, por ejemplo, tienen una foto de Mahler de cuando fue a dirigir a allí por primera vez. Fue bonito, pero no más especial que otros conciertos. Para mí, tocar en cualquier pueblo de Catalunya es igual de importante que hacerlo en el Carnegie Hall de Nova York".