En el término de Alaior (Menorca) se halla la playa de Son Bou y, allí, encontramos los restos arqueológicos de un antiguo templo cristiano, conocido como basílica de Son Bou. El área donde se encuentra este antiguo templo tiene por nombre ses Canessies (tradicionalmente escrito de varias formas: sa Canessia, ses Canassies, ses Canèssies y ses Quenèssies; la forma singular debía de ser la original ya que la finca se dividió y ello conllevó que surgiera la forma plural). Esta palabra designaba antiguamente toda la zona, pero hoy se limita a un barranco y a un humedal, aparte de una alquería situada allá mismo. Este nombre de lugar seguramente os resulta opaco; ¿qué querrá decir? He aquí un misterio, como tantos otros que tienen que ver con los nombres de lugar. Pero los lingüistas disponen de herramientas para desentrañar misterios como estos. Y en este caso la ciencia lingüística dio luz a arqueólogos e historiadores.
Los lingüistas catalanes del siglo XX sabían que, muy probablemente, este nombre era de origen árabe. Concretamente, se trata del término del árabe medieval canisia (hoy canisa como forma literaria, quinisa en egipcio, cnisiya en tunecino, cnisa o quinisiya en darija marroquí; la knesset (el parlamento del estado de Israel) tiene el mismo origen porque evoca la idea de congregación de personas que se reúne para parlamentar). La palabra árabe medieval canisia significa 'templo no musulmán', si bien en nuestras latitudes, en aquella época, se aplicaba a los templos cristianos (sin embargo, en otras latitudes arabófonas este término hace referencia a las sinagogas de la fe judía; por tanto, su significado es el de 'templo no musulmán'). Esto significa que, durante la dominación árabe de Menorca en época medieval (del siglo X al siglo XIII), allí había (o había habido) un templo cristiano. Gracias a los datos lingüísticos, en 1951 se realizaron excavaciones arqueológicas y se hallaron los restos de un templo cristiano datado entre los siglos V y VII. En este caso, la lingüística permitió a los arqueólogos encontrar unos restos de gran valor arquitectónico e histórico.
Rascar en los nombres de sitio es recobrar la historia
En todo el dominio lingüístico catalán hay nombres de lugar creados a partir de este término árabe. Quizás el más conocido es Alcanís (a veces escrito de otros modos, como el Canís; antaño también se llamaba el Canisset). Es una antigua colonia del término de Rosselló (cerca de Lleida). El rey Jaime I, en su Libre dels feits (siglo XIII), escribía: E, quan haguem estat en Saragossa, anam-nos-en al regne de València car llong temps havia que no hi havia estat, e tenguem la Nadal a Alcanís, e la Ninou en Tortosa) 'y, tras dejar Zaragoza, nos fuimos al reino de Valencia, pues hacía tiempo que no estábamos ahí, y pasamos la Navidad en Alcanís y la Nochevieja en Tortosa'. Y otros muchos: Alquenènsia (despoblado de Beniarrés, en el centro-sur del País Valenciano); la Canèssia (despoblado de L'Orxa, en la misma zona); el barranc de Canàssia (cerca de Alacant, hoy desaparecido); el camí de Canisselles (en el mismo pueblo de Rosselló); y Alcaníssia (despoblado de Murla, en la comarca valenciana de la Marina Alta). Algún autor añade el pueblo de Conesa (al norte de Tarragona), pero otros estudiosos consideran que en realidad es de origen latino. ¡Ya veis, pues, cómo la ciencia lingüística abre las puertas a otras disciplinas!