A partir de una pregunta tremenda: “¿En qué momento te oíste|sentiste escritor?”, que una conocida le lanzó en una fiesta barcelonesa del mundo del arte, Enrique Vila-Matas empezó a construir su nuevo artefacto literario, Canon de cámara oscura, el primer libro “hecho por un humano intentando ser una inteligencia artificial”. En un encuentro con periodistas, Vila-Matas ha hablado este martes de la novela, publicada por Seix Barral y narrada por el androide Vidal Escabia, un Denver-7, padre de Ryo y viudo de Aiko, que vive infiltrado entre humanos, de duración indefinida gracias a un grave fallo en su energía eléctrica provocada por el “Gran Apagón” de Barcelona porque, igual que de otros Denver-7, solo había sido programado para vivir cuatro años. No piense nadie, no obstante, que se trata de una historia de ciencia ficción al uso porque, creada por el autor de París no se acaba nunca, es una exploración sobre el sentido último de la escritura, en la cual no podían faltar viejos conocidos como Kafka, Cortázar, Roland Barthes, Peter Handke, Juan Eduardo Cirlot o Juan Benet. Con todo, Vila-Matas subraya que el lector descubrirá la primera inteligencia artificial que pone en marcha un libro. “Siempre me ha gustado ser el primero”, sentencia.
Canon de cámara oscura es una exploración sobre el sentido último de la escritura, en la cual no podían faltar viejos conocidos como Kafka, Cortázar, Roland Barthes, Peter Handke, Juan Eduardo Cirlot o Juan Benet
Sobre su narrador, tampoco duda a afirmar que como no puede humanizarse demasiado, porque sería detenido, es alguien insólito. “A este narrador lo denomino como un personaje de Vila-Matas extremo. Es difícil que encuentre uno más extremo y lejano a mí. Es una voz que es muy libre, el hallazgo principal del libro. Es la voz de un personaje de otro mundo, que no ha nacido, que no ha tenido infancia, por lo tanto, que no ha tenido padres y abuelos, pero sí una hija que le pregunta de dónde sale y tiene que explicárselo”, precisa para descubrir que Vidal fue creado por Boulder Corporation.

Escribir sin escribir
El escritor barcelonés no duda a afirmar que este último título conecta con Historia abreviada de la literatura portátil, obra que este año cumple cuarenta años, e incluso con Montevideo, su anterior novela, publicada en el 2022, aunque este sea todo el contrario, pero “normalmente, todos los libros salen del anterior”. “Este libro conecta con la Historia abreviada de la literatura portátil y con otros libros del pasado. Todos están conectados, hay como revisiones. Siempre he hecho una obra y esta es casi como llegar al final de la montaña, a la cual no he llegado del todo. Es la consecuencia de una poética literaria de muchos años que tiene una extraña coherencia a pesar del absurdo que pueda parecer”, apunta. Viviendo “situaciones kafkianas” justo cuando Kafka aparecía en el Canon de cámara oscura gracias a las obras que hay desde hace meses en su calle y que le “sacaban” el sol de agosto, ahora también le ocurren otras peripecias.
Canon de cámara oscura es la consecuencia de una poética literaria de muchos años que tiene una extraña coherencia a pesar del absurdo que pueda parecer
Enrique Vila-Matas revela que con el libro ya acabado, le siguen pasando “cosas que me parecen narrables, coincidencias, historias que asocio las unas con las otras”. Es decir, que sin escribir, Vila-Matas sigue escribiendo. “Escribo todo el rato, aunque no esté escribiendo. Todo me parece susceptible de ser narrado”, remarca y recuerda que le pasa alguna cosa parecida a lo que confesó una vez el cineasta Pedro Almodóvar quien, atravesando un paso de peatones, le dijo a alguien que lo paró, mientras daba vueltas a un nuevo guion: “Perdone, no lo puedo atender, que estoy escribiendo”. El barcelonés afirma que escribir da sentido a su vida, igual que amar y haber sido amado. “Pongo por delante el amor y la escritura que dan sentido a la vida”, ha apostillado.

Escribo todo el rato, aunque no esté escribiendo. Todo me parece susceptible de ser narrado
Juguetón como es, en esta novela Enrique Vila-Matas incluye un “cameo” de Barack Obama, ya que el narrador, al igual que le sucedió a él hace un tiempo, lo ve pasar dentro de un coche, una de las muchas noches que Bruce Springsteen actúa en la capital catalana, justo entre el Passatge Mercader con la calle Mallorca. Un cruce donde Vila-Matas sitúa “aquel lugar donde la teoría de Einstein situó el fin del tiempo”. Viaje en el tiempo que, para acabar, nos traslada a mediados de década de los sesenta del siglo XX, cuando Vila-Matas tenía 17 años y quedó deslumbrado por los poetas de la Generación del 27. Fue entonces que escribió un poema a una chica de su clase y la primera vez que incorporó un “toque literario” a una frase. Fue entonces cuando por primera vez se sintió escritor.