En 1917, Dinamarca y Estados Unidos acordaron la compraventa de las Islas Vírgenes Danesas. En ese momento, se estaba librando la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y los estadounidenses temían que Dinamarca fuera incapaz de impedir la ocupación alemana de unas islas estratégicas que eran colonia danesa desde el siglo XVII, pero que no tenían demasiado interés para la metrópoli.