Zoo han sido el gran fenómeno de la música popular valenciana de los últimos treinta años. Si hablamos de repercusión, no hay ninguna duda. Lo petaron, vaya. Llegaron allí donde ningún otro proyecto llegó: a llenar plazas de toros, Sant Jordis y Wizinks como quien no quiere la cosa, a obtener millones y millones de reproducciones de sus canciones, a engrosar el Top 10 de discos más vendidos en España. Y siempre con un compromiso ineludible consigo mismos: podían gustarte más o menos, eso ya depende de tus gustos, pero todo lo hacían con la máxima fidelidad a sus principios, depositando su confianza en su círculo más íntimo, autogestionando su carrera. A su manera. Su mezcla de pop, electrónica, hip-hop y ritmos globales llegó en el momento preciso, justo cuando la generación precedente, la que había vivido los años de plomo (es decir, aquellos en que la música en valenciano estaba proscrita, tal como seguramente empezará a estar a partir de ahora bajo un gobierno en que PP y Vox han optado por no distinguirse para perdurar en el poder), enfilaba su fin porque es más que complicado sobrevivir en un ecosistema tan precario: se apagaban las voces de La Gossa Sorda, Aspencat y Orxata Sound System, y Zoo nacían como a relevo lógico, también porque algunos de sus miembros habían formado parte de estas formaciones y ya disfrutaban de un bagaje. Su éxito coincidió prácticamente con un gobierno autonómico de izquierdas (2015-2023), pero seguramente hubiera triunfado igual en condiciones teóricamente más adversas.
Canciones que permiten que te pueda amar
Un grupo como Zoo merecía un libro. Un gran libro. Uno que explicara los secretos y las claves de un éxito tan imprevisible e indescifrable. Que desentrañara sus conexiones sociales y artísticas. Que explicara su historia de una forma amena y, al mismo tiempo, rigurosa. Y ya lo tienen. Lo ha escrito Josep Vicent Frechina (Massalfassar, L'Horta Nord, 1966), investigador y crítico musical, quien era el perfil más idóneo: suyo es también el libro La cançó en valencià. Dels repertoris tradicionals als gèneres moderns (2011), un volumen indispensable para entender la evolución de la música valenciana y sus ramificaciones en la segunda mitad del siglo XX y parte del XXI. Una biblia absoluta para entender lo que se ha hecho musicalmente en nuestro maltrecho País Valencià durante décadas. En el caso de Zoo, lo ha hecho siguiendo el orden y la estructura de su repertorio, tal como (por ejemplo) el británico Simon Goddard hizo con The Smiths en el libro The Smiths 1982-87: Canciones que te salvaron la vida, recientemente publicado en castellano. El de Zoo se llama Sempre a la contra i avant. La història de Zoo a través de les seues cançons (Sembra Llibres, 2025).

Zoo encontraron una fórmula musical muy atractiva con elementos del rap, el rock y el mestizaje
"La editorial y yo coincidimos en que la estructura que podía darle un mejor juego era la que hacía de las canciones el hilo conductor, y creo que las canciones de Zoo son su principal legado, especialmente en su vertiente literaria", me contesta el autor en torno a un volumen que ha contado con la bendición de Toni Sánchez "Panxo" y el resto de músicos de la formación de la Safor. De hecho, la reivindicación sin panfletarismo fue otra de las virtudes del grupo. "Zoo encontraron una fórmula musical muy atractiva con elementos del rap, el rock y el mestizaje, pero pensé que esta estructura del libro me permitía abordarles a fondo sin abandonar el relato cronológico y el análisis del contexto que las propició, con lo cual me aseguraba la fluidez del discurso y, al mismo tiempo, una cierta profundidad de campo en el enfoque", asegura al crítico.

Combinar calidad y credibilidad. Transversalidad y agudeza. Proximidad y discurso de gran alcance. La cuadratura del círculo es más que complicada, y solo está al alcance de unos pocos elegidos por el destino
Una fórmula indescifrable
Combinar calidad y credibilidad. Transversalidad y agudeza. Proximidad y discurso de gran alcance. La cuadratura del círculo es más que complicada, y solo está al alcance de unos pocos elegidos por el destino. Destripar una fórmula tan acertada siempre es complicado, pero no puedo evitar hacerle a Josep Vicent Frechina una pregunta que quizás vaya en contra de la adquisición de su libro, porque es cómo resumirlo: ¿cuál fue la clave de su éxito? "Diría que no hay una clave, sino muchas", me dice. Lógico, este tipo de fenómenos nunca tienen una explicación sencilla. "En primer lugar, la calidad de sus canciones, capaces de seducir a un público muy amplio con una mezcla de fiesta y disidencia que ya había demostrado antes de ellos su tirada popular. En segundo lugar, la transversalidad de su propuesta, susceptible de llegar a un público transgeneracional gracias a unas canciones con muchas capas de lectura, algunas de las cuales han llegado incluso a convertirse en pequeños éxitos entre el público infantil. Y en tercero, un contexto muy propicio, porque Zoo aparece cuando el adiós de Obrint Pas acaba de dejar un vacío enorme en el ámbito de la música festivo-reivindicativa del país, vacío que se irá haciendo mayor con la retirada de La Gossa Sorda, Aspencat, Orxata o Txarango". A todo esto añade también "una política comunicativa modélica: el logo del mono se hizo más viral que la más popular de sus canciones, y un posicionamiento en redes muy inteligente".

Zoo fueron la culminación del movimiento cultural valenciano más importante del siglo XXI, aquello que hemos denominado música en valenciano
Zoo se disolvieron hace poco más de un año, a principios de 2024. Ya son muchos y muchas los que los echan de menos. Para Frechina, "fueron la culminación del movimiento cultural valenciano más importante del siglo XXI, aquello que hemos denominado música en valenciano, y el que más lejos lo proyectó fuera de nuestras fronteras". La paradoja es, y eso ya lo digo yo, que su éxito tendría que contribuir (y creo de veras que lo hizo) al hecho que no se use la etiqueta de música en valenciano como un estilo musical, ya que la normalización llena significa que la música hecha en valenciano no obedezca a ningún género ni a ninguna filosofía concreta, sino que, en realidad, responda a todas al mismo tiempo. Le pregunto al autor si cree que tal vez Zoo volverán en un futuro. Yo estoy casi convencido de que así lo harán, pero ¿qué piensa él? Me dice que cree que "sería muy bueno para la cultura del país que volvieron como lo han hecho Antònia Font, con nuevas canciones y una recuperación de las viejas sin dejes nostálgicos, solo por su vigencia evidente, aunque creo que Panxo canalizará de alguna forma u otra su impulso creativo y nos dará nuevas alegrías artísticas, bien al frenbte de Zoo de nuevo o bien en una nueva encarnación musical". Se admiten apuestas.