La actriz Karla Sofía Gascón no desaparece del foco mediático. Después de haber sido apartada por Netflix por haber salido a la luz unos comentarios racistas y xenófobos y de ser apartada de la promoción de Emilia Pérez, película por la que estaba nominada al Oscar, la actriz madrileña esperó que se calmaran las aguas para reaparecer en la gala de los Oscar y en el Festival de Málaga. Ahora, después de la ola de críticas que recibió, ha hecho su primera entrevista para explicar cómo ha vivido la cancelación de las últimas semanas. Karla Sofía Gascón ha ido a El Hormiguero para presentar su nuevo libro Lo que queda de mí y ha afirmado que “se juntaron el hambre con las ganas de comer”. Según ha detallado: “Íbamos muy bien, íbamos fenomenal, porque para mí hicimos una película maravillosa, con unas actuaciones increíbles. Han sido tres años de mi vida dedicados a este proyecto maravilloso, y hubo gente que quiso destrozar esta película, y para destrozar esta película había que destrozarme a mí. Se juntaron las personas transfóbicas con las personas de ultraderecha que no nos pueden ni ver, a las personas trans”, ha apuntado.
La intérprete ha ido un paso más allá e incluso, ha llegado a comparar lo que ha vivido estas semanas con la crucifixión de Jesucristo. “He llorado mucho y lo he pasado muy mal. Ha sido bastante jodido. Me he sentido como en la Inquisición”, que, aunque se ha confesado como una persona atea, se ha identificado con Jesucristo en un momento dado: “Entré en una iglesia en París y entendí lo que pasó con esta persona para que la crucificaran, porque yo me sentí igual en este momento,” ha afirmado.
Pensamientos suicidas
Karla Sofía Gascón ha revelado que llegó a tener pensamientos suicidas. Una tarde, en París, la actriz estaba paseando al lado del río Sena, completamente hundida y “pensé, de verdad, que sería bueno desaparecer. Hay momentos en la vida en que te preguntas por qué estás en este mundo”. Sin embargo, ha añadido que “afortunadamente tengo una hija de 14 años que no dejaré por nada del mundo” en clave de humor, ha afirmado que después “vi el agua del Sena y pensé que tenía que estar helada y, si te rescatan, tienes que estar toda la vida con la bacteria”.
El presentador, Pablo Motos, le ofreció la posibilidad de defenderse de lo que se ha dicho de ella, pero lo ha rechazado. “No me tengo que defender porque todo lo que se ha dicho es ridículo”. “Que me hayan tachado de una persona racista o de apoyar a Hitler, pues no cabe en la cabeza. Lo único que he hecho siempre es apostar por la igualdad, por los derechos de las mujeres, los derechos LGTBI, luchar contra las dictaduras, las guerras, el fanatismo…”, ha añadido. La actriz ha advertido de la necesidad de mirar los contextos: “Me han acusado de estar involucrada en el asesinato de siete personas y estar investigada por la fiscalía. He visto a medios superserios difundir cuentas que eran parodias. Estamos dominados por las redes sociales y tenemos un problema muy grave con ellas. Hay un control terrible de nosotros a través de ellas. Las redes no son la vida real. Es el verdadero Matrix. Las redes sociales son mentira y nos dicen cómo tenemos que pensar y hasta que no piensas como ellos te pican”. La actriz considera que todos los miembros de Emilia Pérez “hemos sido víctimas de un sistema de redes sociales, de odio, de envidias, de muchas cosas que querían perjudicar nuestro trabajo. Que me tilden de racista me parece absurdo, hay unas tonterías que no caben en la cabeza de nadie”.
La carrera por los Oscar
Desde su primera aparición pública, la actriz ha sido criticada a las redes, acusada de ser una persona “prepotente”. A pesar de haber sufrido un linchamiento público, parece que no ha aprendido mucho la lección y se mantiene firme en su postura. Preguntada sobre si se veía como favorita para ganar el Oscar antes de la polémica, ha afirmado que espera que la academia “no se viera influenciada por una cosa que no tiene que ser artística”. Motos ha insistido y le ha preguntado quién considera que merecía el galardón, no ha dudado ni un segundo: “Yo”.