Golpe de autoridad del Espanyol en su lucha por la permanencia. El conjunto dirigido por Manolo González se ha agigantado en el campo del Rayo Vallecano (0-4) y ha sumado una goleada que permite a la afición blanquiazul soñar con continuar un año más en Primera. Los pericos han firmado su mejor partido fuera de casa, anotando por primera vez en toda la temporada más de tres goles, que han llevado a la firma de Leandro Cabrera, Roberto Fernández, Javi Puedo y Pere Milla. Con esta victoria, el combinado catalán se queda con 32 puntos, ubicado en la 15.ª posición, con un partido aplazado todavía por disputar.
Vendaval blanquiazul
El inicio de partido ha sido gobernado por el Espanyol. Aunque Manolo González ha optado por introducir algunas modificaciones en su XI titular, como las entradas de Antoniu Roca y Edu Expósito en el mediocampo, la puesta en escena perica ha sido excelente, imprimiendo un ritmo muy alto en todas las jugadas. Y la recompensa a este sacrificio no ha tardado en llegar. Cuando todavía no se habían cumplido 15 minutos, Leandro Cabrera se ha elevado dentro del área local para conectar un remate imperial que ha supuesto la primera celebración blanquiazul (0-1, min.12).

El gol del central uruguayo ha sido un jarrón de agua fría para el Rayo Vallecano. El equipo madrileño ha quedado tocado y esto lo ha aprovechado el Espanyol, esta vez a través de las botas de Roberto Fernández. El delantero de 22 años ha culminado un contragolpe de libro aprovechando una pase de la muerte de Javi Puado (0-2, min. 16). Con estas dos dianas casi consecutivas, el combinado catalán no se ha relajado. El dominio ha seguido siendo suyo, pero aunque ha generado varias oportunidades para ampliar todavía más su ventaja, no ha encontrado el acierto para marcharse al descanso con 3 goles en el electrónico.
Resistencia y fortuna perica
Como no podía ser de otra manera, Íñigo Pérez ha sacudido el equipo al descanso, dando entrada a Isi Palazón i al Pacha Espino por Randy Nteka y Aridane. Estos dos cambios han sido muy positivos para el Rayo. Desde el primer minuto del segundo acto, el partido se ha jugado cerca de la portería perica. En este contexto, quien ha aparecido para salvar al Espanyol ha sido el de siempre, Joan Garcia. El portero catalán ha protagonizado una ya habitual parada milagrosa ante un chute de De Frutos desde dentro del área que iba directo al fondo de la red.

El Rayo Vallecano estaba completamente volcado en busca del gol que le permitiera soñar con la remontada. Sumaba ocasiones por acumulación, pero esto tenía un riesgo claro: dejar espacios a espaldas de la defensa. Y en la primera jugada ofensiva que el elenco barcelonés ha podido trenzar, ha estado a punto de encontrar el tercer gol. Roberto se ha quedado solo sin el portero, pero su remate se ha marchado inexplicablemente alto. Habría sido un error gravísimo si no fuera por la intervención del VAR, que ha enviado al árbitro Hernández Hernández a revisar la jugada para señalar un penalti de Ciss sobre el '2' blaugrana, justo después de su remate. Una decisión inexplicable que ha acabado con Puado citándose con los 11 metros.
Javi Puado no se ha puesto nervioso y ha transformado la rigurosa pena máxima con un chute cruzado (0-3, min. 72). Esta tercera diana ha apagado por completo la energía del Rayo Vallecano, que se ha resignado a aceptar la derrota. De hecho, cuando ya se habían cumplido los 90 minutos, ha encajado el cuarto, obra de Pere Milla al contragolpe (0-4, min. 90+1). Una goleada autoritaria del Espanyol para tener todavía más cerca la permanencia.