El FC Barcelona vive momentos de tensión financiera que podrían impactar directamente en uno de los grandes activos del club: Lamine Yamal. El joven prodigio, llamado a ser el nuevo referente del proyecto deportivo azulgrana, sigue sin tener cerrada su renovación como jugador estrella, y la situación económica del club ha hecho saltar las alarmas en la dirección deportiva.
La reciente aprobación de las inscripciones de Dani Olmo y Pau Víctor hasta final de temporada ha sido un pequeño alivio, pero el Barça ha vuelto a salirse del marco de la regla del 1:1, lo que limita severamente su capacidad de fichar y, especialmente, de renovar contratos importantes como el de Lamine.
Todo gira en torno a un ingreso de 100 millones de euros procedente de la venta del 5% de la explotación de los palcos VIP del nuevo Spotify Camp Nou. Ese dinero fue clave para que el club recuperara temporalmente la regla 1:1 a principios de año y pudiera cerrar renovaciones estratégicas como las de Gavi, Pedri, Araujo o Iñigo Martínez. Sin embargo, la nueva auditora del Barça, Crowe Global, no ha aceptado contabilizar ese ingreso como activo, alegando que los palcos todavía no están operativos.

Hasta que el club pueda demostrar lo contrario, esos 100 millones están "bloqueados" a efectos de control financiero por parte de LaLiga. Esto deja al Barça en una situación muy comprometida para afrontar renovaciones clave, y entre ellas, la más urgente y delicada es la de Lamine Yamal.
La postura de Lamine y Jorge Mendes
El joven extremo, que ha deslumbrado esta temporada con actuaciones brillantes tanto en el Barça como con la selección, tiene contrato vigente, pero el club quiere blindarlo con un contrato largo y acorde a su condición de futuro crack mundial. Sin embargo, Jorge Mendes, su representante, ya ha rechazado un par de propuestas oficiales del club, no porque quiera sacarlo del Barça, sino porque considera que las condiciones ofrecidas están por debajo del nivel real de su representado.
Desde el entorno del futbolista se mantiene una postura firme: Lamine quiere seguir en el Barça, pero no a cualquier precio. Y mientras el club no pueda desbloquear su situación con LaLiga, no puede ofrecerle el contrato deseado. La intención era cerrar la renovación cuando se recuperó temporalmente la regla del 1:1, pero el retraso en la validación del ingreso por los palcos lo ha impedido.
Un verano clave
El Barça tiene hasta el 30 de junio para convencer a la auditora de que los palcos VIP deben ser considerados activos, aunque el estadio todavía no esté en uso. Si lo logra, LaLiga podría volver a permitir al club operar con normalidad, lo que facilitaría enormemente la renovación de Lamine Yamal.

De lo contrario, se abriría un escenario más complejo, en el que el club tendría que generar espacio financiero mediante ventas importantes o reestructuraciones salariales. Un mal mayor para un Barça que no puede permitirse el lujo de perder ni el tiempo ni el control sobre la situación de su mayor joya.
Laporta, en el centro de todas las miradas
Joan Laporta y la directiva tienen claro que retener a Lamine Yamal es una prioridad absoluta. Pero para que eso ocurra, necesitan resolver cuanto antes este laberinto financiero. Mientras tanto, desde el vestuario y el entorno culé se respira cierta preocupación. Nadie duda de que Lamine seguirá, pero el proceso se ha complicado, y lo que debería ser una renovación plácida, corre el riesgo de alargarse innecesariamente.
Si el Barça no encuentra una solución rápida, podrían volver a aparecer los fantasmas del pasado… y los grandes de Europa, atentos.