El Real Madrid ha sobrevivido a una noche caótica en el Santiago Bernabéu (4-4). El conjunto de Carlo Ancelotti, que ha vuelto a mostrar que es capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo partido, ha logrado el primer billete para la final de la Copa del Rey gracias a un gol de Antonio Rüdiger en la prórroga, después de un partido con hasta ocho goles en el que ha estado contra las cuerdas durante bastantes minutos. La Real Sociedad lo ha intentado de todas las formas posibles, pero su ambición y valentía han sido insuficientes para derribar del todo el combinado blanco, un especialista en situaciones extremas de este estilo.
Los contragolpes marcan la diferencia en un primer acto igualado
El partido ha arrancado con una novedad destacada en el XI inicial de Carlo Ancelotti: Kylian Mbappé ha arrancado desde el banquillo y Endrick ha ocupado su lugar. El delantero brasileño ha sido uno de los hombres decisivos del Real Madrid en esta Copa del Rey y su inicio ha estado muy activo, generando la primera ocasión clara del partido, a través de un remate de chilena que no ha entrado por poco. La primera oportunidad ha sido blanca, pero quien ha golpeado primero ha sido la Real Sociedad. Barrenetxea ha cazado una pelota a espaldas de Lucas Vázquez con un rápido contragolpe y se ha plantado delante de Lunin, no se ha puesto nervioso y con un chute potente por debajo de las piernas del portero ucraniano ha igualado la eliminatoria (0-1, min. 16).

La diana inicial de la Real Sociedad ha puesto el miedo en el cuerpo del Bernabéu y de los futbolistas blancos, que han pasado minutos de sufrimiento, jugando cerca de su área. Sin embargo, cuando más cerca parecía el segundo gol visitante, Vinicius ha frotado la lámpara para dejar solo ante el portero a Endrick con una asistencia milimétrica con el exterior del pie. Con todo de cara, el “16” ha dibujado una vaselina impecable que ha servido para empatar el partido (1-1, min. 30). El primer acto ha concluido sin demasiada acción más, con un Madrid más seguro gracias a la genialidad de dos de sus delanteros se acercaba a la final de Sevilla.
Locura de goles y prórroga
En la reanudación, el ritmo no ha bajado. El partido todavía era muy igualado, con el Real Madrid más recogido intentando buscar un contragolpe definitivo y la Real Sociedad tomando más riesgos con el fin de intentar igualar de nuevo la eliminatoria. Todo era una batalla táctica que dejaba poco espacio al espectáculo. De hecho, las oportunidades han sido muy escasas hasta que la suerte se ha aliado con el conjunto vasco. Pablo Mari ha culminado una buena jugada individual con un centro fuerte raso que ha acabado en el fondo de la red blanca después de tocar en el talón de David Alaba (1-2, min. 72). Una diana que desencadenaría un vendaval de emociones.

Y es que el gol de la Real Sociedad ha dejado muy tocado al equipo de Carlo Ancelotti. La pelota estaba siempre en torno al área blanca y el tercer gol vasco ha caído por su propio peso. Eso sí, de nuevo con un poco de fortuna, ya que ha sido Alaba otra vez quien ha enviado la pelota dentro de su propia portería. Esta vez, sin embargo, el chute de Oyarzabal iba a portería (1-3, min. 80). Con esta diana, los madrileños tenían poco más de 10 minutos para intentar forzar la prórroga. Era un contexto complicado, pero la respuesta del Madrid ha sido convincente. Primero, con un golazo de Bellingham generado con una jugada individual de Vinicius (2-3, min. 82), y después, con un remate de cabeza de Tchouaméni a la salida de un córner (3-3, min. 86).
Antonio Rüdiger salva al Real Madrid en la prórroga
Parecía que con estas dos dianas todo estaba decidido, pero en este caos de segunda parte todavía quedaba un episodio más. En el tiempo de descuento, Mikel Oyarzabal ha recogido un centro impresionante de Sergio Gómez y con un remate imparable desde dentro del área pequeña ha anotado el séptimo gol de la noche, forzando así la prórroga (3-4, min. 90+3). Ya en el tiempo extra, las energías han empezado a aflojar en los dos equipos. Esto ha propiciado un ritmo más bajo, sin casi ocasiones.
Pero todo ha cambiado a través de la pelota parada, la única manera que tenían los dos equipos de hacer ocasiones. Un centro de Arda Güler desde el córner ha encontrado la cabeza de un Antonio Rüdiger, que se ha convertido en el héroe que ha sellado la clasificación para la final de Copa del Rey del Real Madrid (4-4, min. 115).