Tal día como hoy del año 1493, hace 632 años, Cristòfol Colom llegaba a Barcelona después del primer viaje al Nuevo Mundo. Según la investigación historiográfica, Colón había iniciado el retorno a la península el 16 de enero anterior, después de fundar el primer asentamiento europeo en la isla de la Hispaniola (fuerte de la Natividad). Según esta investigación, el 14 de febrero, una fuerte tormenta habría separado las dos naves que retornaban: la Pinta se desvió y acabaría atracando en el puerto de Bayona (Galicia) el 27 o 28 de febrero; y la Niña, tripulada por Colón, atracaría en Lisboa el 4 de marzo. La llegada de Colón a Lisboa, sede de la Corte de Portugal (la gran rival de la monarquía hispánica en la carrera por los "descubrimientos"), y la recepción del navegante en la Corte del rey Manuel I son un misterio.

Poco después se embarcó, de nuevo, y puso rumbo a los territorios de la monarquía hispánica. El 15 o 16 de marzo llegó a Sevilla (capital financiera de la monarquía hispánica). Desde Sevilla emprendió camino hacia Barcelona, donde, en aquel momento, había la Corte itinerante de los Reyes Católicos (esta corte se movía entre Granada y Sevilla [en la Corona castellanoleonesa] y València y Barcelona [en la Corona catalanoaragonesa]). Inexplicablemente, Colón inició el camino por tierra, aunque habría sido más fácil y más rápido hacerlo por mar. Por este motivo, algunos investigadores sostienen que es imposible que Colón y su séquito (un convoy largo y lento) recorrieran los más de mil kilómetros que separan Sevilla de Barcelona —por caminos dificultosos y peligrosos— en tan solo dos semanas.

Después de la llegada de Colón a Barcelona, y de la entrevista con los reyes Ferran e Isabel en el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, en Badalona (4 de abril), se pusieron en marcha los preparativos del segundo viaje. La nave capitana de este segundo viaje sería la Marigalante, botada en los astilleros de Barcelona y tripulada por Colón y por una serie de personalidades catalanas que adquirirían una gran importancia en aquella empresa. La Marigalante zarpó de Barcelona el 28 de mayo, casi dos meses después de la llegada de Colón a la capital catalana, para unirse al convoy del segundo viaje atracado en Cádiz. Si Colón hubiera llegado a Barcelona a finales de abril, como sostenían algunos cronistas castellanos, no habría sido posible hacer los preparativos de este segundo viaje en tan solo tres o cuatro semanas.