Tal día como hoy del año 1517, hace 508 años, en Zaragoza, nacía Antoni Agustí i Albanell, que en el transcurso de su vida sería nuncio apostólico en Inglaterra y en el Sacro Imperio Romano Germánico (en plena expansión del anglicanismo y del luteranismo, respectivamente), obispo de Alife (en el reino de Nápoles, estado de la Corona catalanoaragonesa y, por lo tanto, de la monarquía hispánica), obispo de Lleida y arzobispo de Tarragona. Sus padres eran Antoni Agustí —de Fraga—, vicecanciller de la Corona en Zaragoza, y Aldonça Albanell, hija de una familia de la oligarquía urbana de Barcelona. Aunque los Agustí-Albanell estuvieron en Zaragoza durante dieciséis años (1508-1524), Antoni dejó escrito que la lengua familiar fue siempre el catalán.

Agustí sería el introductor de la imprenta a sus tres destinos diocesanos. Si bien tanto en Alife, como en Lleida, como en Tarragona, con anterioridad, se habían editado algunos incunables con la técnica de Gutenberg, no sería hasta sus gobiernos pastorales cuando se implantaría de forma definitiva. Y eso sería especialmente importante en la sede tarraconense, capital eclesiástica de la Corona catalanoaragonesa. Agustí tomó posesión de la mitra de Tarragona en 1577 y conseguía que el impresor valenciano Joan Felip Mey, de la prestigiosa estirpe de impresores de origen flamenco Mey-Galès, se instalara en el Palau Arxidiocesà. Con el propósito de retenerlo en Tarragona, promovería su boda con Anna Llagostera, hija de una familia de la oligarquía de la ciudad.

La existencia de una imprenta perdurable estimularía los estudios universitarios de Lleida y Tarragona. Durante su gobierno pastoral en la diócesis ilerdense (1561-1576), aplicó una reforma en la universidad siguiendo los cánones que emanaban del Concilio de Trento, lo que lo enfrentaría con las autoridades civiles de la ciudad. Pero, por otra parte, con las prensas de su protegido, el impresor vasco Pedro de Robles, lograría relanzar esa institución. En Tarragona, su aportación aún sería más destacada. La imprenta impulsaría el Estudio a la categoría de Universitas Tarraconensis, que impartiría los grados de Gramática, Artes y Teología. Agustí murió en Tarragona (1586) y fue enterrado en la capilla del Santísimo Sacramento de la catedral.