El título Somio obrir camins entenedors es extraído de uno de los versos del poema acróstico "Autorretrato", en el que la escritora se autodefine. Cada uno de los seis paneles que forman la exposición son como un flash de vida y, en conjunto, una cata de su biografía y de su poética. El anhelo de Vayreda era hacer una poesía comprensible, que llegara a todo el mundo, libre de retorcimientos innecesarios y de artificios gratuitos. Así, el hilo conductor que nos acompaña a lo largo de la exposición es su voz poética fresca y diáfana.
Montserrat Vayreda cantó el estallido vitalista de su tierra, el Empordà, "tierra de sol y de viento", y la de sus antepasados paternos, la Garrotxa, "tierra de fértiles cosechas". Pero también las raíces más clásicas: Empúries o aquello que es inalterable con el paso del tiempo, como el amor, la amistad y el sentido de la vida con sus misterios y sus certitudes.