Thauma es un viaje por un cerebro maravillado. El espectáculo quiere generar una mirada curiosa y lúdica al espectador, que no lee la escena, sino que la contempla. Es una propuesta bonita y colorista.
Funciona como un juego poético en el cual se confunden arriba y bajo, fondo y figura, aquello grande y aquello pequeño, y en qué se crean diferentes maneras de ver lo mismo. Thauma, un espectáculo premiado y aclamado tanto por el público como por la crítica, apela al humor, a la belleza, al misterio y a lo inesperado. No tiene finalidad, ni conclusión, ni cierre.
El proyecto nace para investigar el concepto de thauma, que Aristóteles señala en el suyo primer libro como el origen de la filosofía y del conocimiento. Así, Thauma se concibe como una pieza para descubrir un punto de vista diferente de las cosas asumidas. La sorpresa comporta una ruptura con el mundo, una escisión, un sentimiento radical de extrañeza ante la realidad conocida. Cuestionarse sobre aquello que tenemos asumido. Eso lleva a la compañía a indagar sobre la percepción, la gravedad, las proporciones, los colores y las formas, y jugar con los mecanismos que hacen nuestras cabezas.

